La foto de Elif Eralp, la abogada e hija de refugiados turcos que ganó en Berlín, dio la vuelta al mundo. Die Linke (La izquierda) se impuso en la capital alemana por el 26% de los votos y con la mayoría de los sufragios de la juventud. Las 12 habló con Valeria Vegh Weis, abogada penalista y criminóloga argentina que vive en Alemania desde hace años y con Frederic Schnatterer, periodista alemán. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”.

Elif Eralp nació en Munich en 1981, es hija de una pareja de socialistas y sindicalistas turcos que tuvieron que exiliarse tras el golpe militar de 1980 en su país. Eralp se crió en Hamburgo, donde estudió Derecho, y en 2017 se afilió a Die Linke, partido por el que fue elegida como representante berlinesa en el Parlamento en 2021. “La crisis habitacional y la gentrificación acelerada han consolidado a la vivienda como la principal preocupación, en particular entre la juventud y las familias trabajadoras”, explica Valeria desde Berlín. El proceso de encarecimiento de los barrios se ha acentuado en los últimos años en la principal ciudad alemana y grandes corporaciones como Deutsche Wohnen han sido acusadas por el electorado progresista de acaparar viviendas o realizar remodelaciones de lujo con el único fin de elevar las rentas indiscriminadamente.
“En Alemania, los contratos de alquiler suelen ser de duración indefinida y cuentan con topes de aumento anual. Frente a este marco normativo, diversas firmas inmobiliarias prefieren mantener los departamentos vacíos y especular con el valor de mercado antes que alquilarlos a valores actuales sin margen de suba posterior”, dice Valeria. Una de las propuestas de Die Linke fue hacer efectiva la consulta ciudadana aprobada en un referéndum antes de las elecciones y que contempla la expropiación y desprivatización de los inmuebles en manos de los grandes conglomerados inmobiliarios.
Otra de las claves del triunfo entre el electorado juvenil fue la defensa del pueblo palestino y el derecho a la protesta. “Por la responsabilidad por el Holocausto, Alemania entiende que defender al Estado israelí es una ‘razón de Estado’ y eso incluye la represión y criminalización de las protestas palestinas, sobre todo cuando incluyen slogans que se entienden como antisemitas tales como ‘desde el mar hasta el río’. Die Linke llevó como candidata a una mujer con raíces migrantes que llama a defender tanto la vida judía como la vida palestina en Alemania, lo cual cala hondo en una juventud muy comprometida con la causa palestina y con la denuncia a la represión de la protesta”, explica Valeria. Pero además, Berlín es una ciudad profundamente intercultural y el perfil de Die Linke, con sus líderes de distintas raíces, que aboga por una ciudad multicultural y diversa resonó en el electorado. Mientras que la ultraderecha, que se concentra en el Este, culpa a la inmigración por la recesión, Die Linke los incluye en sus políticas públicas y propuestas electorales. Según Valeria, la izquierda también se impuso entre la juventud porque se opone a la militarización de los jóvenes que planteaba la CDU (Unión Demócrata Cristiana Alemana).
Die Linke propone igualdad de salario entre los géneros
Y se opone a las reformas de la ultraderecha en su intento por reducir las licencias por cuidados. Pero además sigue defendiendo el derecho a decidir sobre los cuerpos de las mujeres y las diversidades y la defensa de vivir libres de violencias. “Alemania, a pesar de ser una de las potencias europeas, sigue teniendo altas tasas de desigualdad salarial entre los géneros”, explica la abogada.
Tanto Valeria como Frederic destacan que otro de los temas centrales fue el de la basura que se siente más fuertemente en las afueras de la ciudad. “En vez de las medidas represivas que se tomaron hasta ahora como aumentar las multas por dejar basura grande en la calle (por ejemplo, muebles) Die Linke propone medidas progresistas como la recolección gratuita de esta clase de desperdicio”, explican.
Eralp ha convocado a defender por igual el valor de la vida humana tanto de la comunidad judía como de la población palestina en suelo germano, sintonizando con una juventud activista movilizada frente a la represión institucional de la protesta social. Pero además, el perfil de Elif y la composición diversa de las candidaturas de Die Linke han conectado con una ciudadanía plural que rechaza los discursos xenófobos. Y mientras el este germánico atraviesa un vertiginoso ascenso de la ultraderecha -donde el malestar social se alimenta de la inflación, el precio de la energía tras el alejamiento comercial con Rusia y la instrumentalización de la población migrante como chivo expiatorio de la recesión-, Berlín ha reaccionado en sentido opuesto. La capital, con su tradición internacional e intercultural, ratifica por primera vez este nivel de representación para la izquierda bajo una propuesta de derechos sociales y urbanos.
“Los partidos centrales que han estado gobernando al país desde 1945 hasta la actualidad muestran que no están pudiendo tener un manejo de la economía (lo que los había caracterizado hasta ahora), porque estamos con recesión hace 3 años, con aumento del precio de los alimentos, de los alquileres y están recortando las políticas que quedaban del Estado de bienestar y aumentando la jornada laboral, modificando el sistema de pensiones y recortando los beneficios sociales”, detalla Vegh Weis.
“Los desafíos que enfrenta Die Linke son varios, necesitan armar una coalición para poder gobernar en Berlín con los Socialdemócratas y los Verdes. Hay ciertos desafíos programáticos, los socialdemócratas están en el gobierno nacional llevando adelante la política del rearme y del ajuste social. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”, explica Frederic.
El periodista señala además que el conglomerado mediático ya comenzó a atacar a Die Linke tildando a sus integrantes de antisemitas y comunistas. En relación a la campaña electoral, Schnatterer explica que “lo que hizo La izquierda fue basar su programa electoral en tocar el timbre a los vecinos y vecinas y preguntarles cuáles eran sus mayores preocupaciones y en base a eso armaron el programa. En Berlín la respuesta mayoritaria fue el tema de la vivienda, la basura, sobre todo en los barrios populares, los precios y la inflación en los alimentos y el transporte público que funciona bastante mal”. Luego de recorrer los barrios, Die Linke propuso crear cantinas barriales que serían como restaurantes como los que proponía Mamdami en Nueva York, donde se vende comida saludable y a precios accesibles para que la gente con menores recursos pueda comer algo saludable y estar en compañía (ya están funcionando en algunos barrios y donde se puede comer por 3 euros). Frederic dijo además que mientras las campañas electorales en las otras ciudades de Alemania se basaron en problemáticas nacionales, en Berlín fueron asuntos de la ciudad los que marcaron la propuesta.
Como dice un refrán popular: Pinta tu aldea y pintarás el mundo. En un mundo globalizado e hiper violento, escuchar parece ser la única salida.
PÁGINA/12 DdA, XXII/6481

No hay comentarios:
Publicar un comentario