Celso Miranda
Si en el cine buscas estrictamente diversión, ir a ver "Palestina 36" no es una buena opción. Sales de la sala con el estómago encogido y enfrentar el ocio que te ofrece la ciudad un viernes por la noche te hace sentir frívolo, convertido uno en una especie de recipiente de mala conciencia. Y es que la película histórica de la directora palestina Annemarie Jacir, rodada con todo tipo de dificultades en territorio palestino y, claro, prohibida en Israel, se confronta necesariamente con las noticias de hoy mismo. Al genocidio en Gaza, donde tras 6 meses de supuesto alto el fuego ha habido más de 1000 asesinatos de civiles palestinos, se suman las noticias de Cisjordania. Israel ha sacado a licitación la construcción de 1234 viviendas para colonos en la denominada zona E1, que servirían para desgajar físicamente Jerusalén del territorio cisjordano y evitar así la creación de un estado palestino, con la condena, sólo simbólica, de los países europeos. La película narra, incluso con imágenes de archivo de la época, la Huelga General convocada el 19 de abril de 1936, que duraría 6 meses y que constituyó el inicio de la resistencia árabe palestina al colonialismo británico y a los inicios de la ocupación sionista. La masacre de la aldea Al Bassa, próxima a Jerusalén, así como la corrupción y cooptación de las élites árabes por parte del colonialismo británico y el sionismo, son parte de la trama claramente expuesta en el film. No es cine de evasión, es cine de comprensión. Imprescindible para explicarse el día de hoy.
DdA, XXII/6444

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