martes, 28 de julio de 2026

¡QUE VIVA LA INTELIGENCIA NATURAL VIVA!

Se ha escrito mucho, quizás demasiado, sobre la inteligencia artificial (IA) y muy poco, casi nada, sobre la Inteligencia Natural (IN), escribe el articulista Este ensayo está dedicado a definir la IN y a analizar sus perfiles y su trascendencia. Lo hace el autor desde su lugar de residencia, México y lo encabeza por las tortillerías, donde una mujer se ocupa de hasta doce tortillas al mismo tiempo



Víctor M. Toledo

Un primer ejemplo de inteligencia natural se encuentra en las tortillerías, sólo trabajadas por lo común por mujeres. Ahí se dan escenarios donde una tortillera está pendiente de un comal donde ella se ocupa de hasta 12 tortillas, al mismo tiempo que despacha o vende, es decir atiende a una fila casi permanente de clientes. Su habilidad para resolver varios asuntos de manera sincrónica es impresionante. 

Un segundo ejemplo es el de los artesanos que son personas que hacen objetos a mano, que utilizan herramientas simples para crear piezas únicas. Las técnicas se aprenden de generación en generación. Trabajan con materiales como barro, madera, textiles y metales. Los alfareros trabajan el barro para hacer ollas y figuras. Los textileros tejen hilos para crear ropa y manteles. Los talladores cortan madera para hacer muebles o juguetes. Los orfebres funden metales como la plata o el oro para hacer joyas. Todo es resultado de combinar la mente con las manos. Ejemplos notables se encuentran en Michoacán. En Santa Clara del Cobre los artesanos golpean el cobre caliente para hacer vasijas; en Pátzcuaro y Uruapan existen los maestros del maque y la laca (pintura natural en madera), y en Cuanajo se tallan maderas para crear muebles decorados. 

Un tercer ejemplo es el de los acróbatas. Un acróbata es un profesional del movimiento extremo que ejecuta habilidades gimnásticas de alta dificultad, como saltos, piruetas y equilibrios. Su labor exige una combinación extraordinaria de fuerza, flexibilidad y agilidad, tradicionalmente vinculada a las artes circenses, el teatro o el deporte. Existe la acrobacia en el suelo; acrobacia aérea donde se emplean elementos suspendidos en el aire, como telas, aros o el trapecio, y acrobacia de equilibrio: actos sobre la cuerda floja (funambulismo), monociclos o bastones de equilibrio. 

A lo largo del tiempo, la acrobacia evolucionó desde actos callejeros para amenizar banquetes hasta convertirse en el pilar central de compañías modernas de talla internacional. 

Finalmente, mi último ejemplo es el de las cocineras, sean del hogar o de los restaurantes. La cocinera está al pendiente al mismo tiempo de un sartén, una cazuela y una plancha, además de registrar los pedidos de la fila de clientes. Ello supone una habilidad o capacidad que pocas veces se reconoce o aprecia. En suma, estamos obligados a reconocer una inteligencia natural que acompaña a buena parte de los seres humanos.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6420

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