La primera corporación democrática en el Ayuntamiento de León decidió reconocer la memoria de su alcalde republicano Miguel Castaño, al que se le dedicó una calle con su nombre en 1980,cuarenta y cuatro años después de su fusilamiento en las tapias del cementerio de Puente Castro. Lo ejecutaron, como a muchos otros periodistas republicanos, los sublevados en el mes de julio de 1936 contra el gobierno del Frente Popular. Ahora, cuando se cumplen nueve décadas del asesinato, Miguel Castaño ha entrado -con el retraso habitual en personalidades como la suya- en el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia, según recoge hoy Abel Caballero (Diario de León). La reseña ha sido validada por la comisión de expertos de la citada academia. Hijo de madre soltera, fallecida a los tres meses del parto, criado por sus abuelas maternas y sin ser reconocido por su padre, Miguel Castaño pasó se ser cajista de imprenta a director del diario La Democracia, diputado y alcalde republicano de la ciudad leonesa. De Castaño quedó, como mejor testimonio al frente del Ayuntamiento de León, la imagen en la que se le ve saludando a la multitud, probablemente cuanto volvió a la alcaldía tras la victoria del Frente Popular en las urnas en febrero de 1936, sin que pueda confirmar este extremo, después de haber sido destituido tras la llamada Revolución de Octubre en Asturias en 1934, con repercusión también en las cuencas mineras leonesas, por el gobierno conservador radica-cedista, llamado también bienio negro por la izquierda. Lazarillo
La entrada cita que «en 1889 fue internado por primera vez en el Hospicio de León por un breve periodo, para volver a ingresar en 1892» y que, «de su paso por él se conoce que hizo los estudios de bachillerato en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, con el auxilio de la comisión de beneficencia de la Diputación Provincial de León, y se especializó en el oficio de tipógrafo». Con apenas 19 años, «se emancipó para trabajar como cajista en la imprenta de Francisco Sanz Ojeda, editor y propietario del periódico La Democracia, que comenzó a editarse ese año como diario en la ciudad».
Aquel cajista, «cuando Daniel Calvo abandonó el cargo de director», en 1912, «tomó primero en arriendo la imprenta y luego asumió la propiedad del periódico, del que pasó a ser director», y evitó su desaparición. «En los casi veinticinco años siguientes, hasta 1936, ejerció como tal, situando a La Democracia como uno de los dos principales diarios leoneses, en competencia con Diario de León, propiedad del obispado y de tendencia conservadora», exponen Del Reguero y Álvarez Oblanca, que han incorporado otros leoneses como Teresa Monje y trabajan en más para incorporarlos a los 50.000 personajes del diccionario.
Su participación política le anota como presidente de la Sociedad de Resistencia de Obreros de León y, durante la década de 1910, le presenta como «una notable presencia en la provincia para la formación de nuevas agrupaciones socialistas y asociaciones obreras, en un tiempo en el que despegaba la minería del carbón en las cuencas y, con ella, el sindicalismo de clase». Esta actividad le llevo a ser «detenido y encarcelado tras la huelga general de 1917, al ser considerado 'revolucionario'».

Imagen del edificio de La Democracia, con Miguel Castaño apoyado a la entrada.
Aunque el repaso de la trayectoria recoge su elección como diputado por León, «con 46.972 votos, el 61,6% de los votantes», dentro de «la coalición republicano-socialista en las elecciones a Cortes Constituyentes» de junio de 1931, los autores subrayan que «su papel más destacado sería, en todo caso, en el Ayuntamiento de León». Entró en 1910 como «uno de los primeros tres integrantes del PSOE en acceder a la corporación municipal», revalidó el cargo «en sucesivas elecciones», y «en 1922 y 1923, ante las dimisiones de dos alcaldes», asumió «interinamente el cargo de alcalde», pero fue «cesado con el resto de la corporación municipal por decreto del Directorio Militar». «A la vuelta a la normalidad electoral, en abril de 1931 fue elegido de nuevo concejal. El PSOE obtuvo 7 representantes y él resultó elegido alcalde, el 17 de abril, como candidato a concejal con mayor número de votos».
Miguel Castaño volvería a ser destituido «tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, junto con los demás concejales socialistas», y recuperaría la Alcaldía «el 11 de febrero de 1936, al ser repuestos en sus cargos por el Gobierno del Frente Popular».
En consistorio, «destacan sus propuestas de planificación y embellecimiento urbanístico, además de otras más ideológicas como la declaración del 1 de mayo como festivo o la denominación del principal espacio del ensanche urbano de la ciudad como plaza de la Libertad, que fue aprobada en 1923 con polémica». La entrada reconoce que «su actuación como alcalde, marcada, entre otros aspectos, por los problemas de la hacienda municipal, la crisis económica y laboral y la coyuntura política, destacó por continuas e incansables gestiones en Madrid para la consecución de todo tipo de proyectos e inversiones para la ciudad». «Entre ellos, la ampliación del puente de la Estación, la glorieta de Guzmán, el apartadero ferroviario para la Azucarera de Santa Elvira o el asfaltado y pavimentación de numerosas calles, y obras como la Gota de Leche, la Escuela Normal de Maestros, la Escuela de Trabajo, el Grupo Escolar Gumersindo de Azcárate y otros que, aunque tardarían en hacerse realidad, se debieron a su trabajo y su impulso, entre ellas el cuartel de Infantería de la carretera de Asturias o una nueva sede para el Gobierno Civil», se describe. El relato recoge que, tras el golpe de Estado, fue «cesado como alcalde el 21 de julio de 1936» y detenido «el 17 de agosto en su domicilio por orden del comandante militar Vicente Lafuente», a quien se le retiró el nombre de una calle apenas hace dos años. Miguel Castaño estuvo «preso primero en el campo de concentración de prisioneros de San Marcos y luego en la Prisión Provincial de León». «Pese a que en un primer momento su causa fue sobreseída, se abrieron nuevas actuaciones en su contra, en un proceso en el cual no dejó de intentar demostrar su inocencia y la falsedad de los cargos que se le imputaban, acreditada por la historiografía». Ese estudio, ahora consagrado en el diccionario de la Real Academia de la Historia, no sirvió entonces. «Condenado en consejo de guerra a pena de muerte como autor de un delito de traición militar, fue ejecutado en el campo de tiro de Puente Castro, a las afueras de la ciudad, la madrugada del 21 de noviembre de 1936», se reseña.
Un último párrafo -según leemos en Diario de León- lo resume en el citado diccionario como «figura emblemática de la ciudad, querido y respetado, en 1980 la primera corporación de la etapa democrática acordó dedicarle la avenida que hoy lleva su nombre». Para quien quiera conocer dónde vive, conviene que acuda al diccionario de la Real Academia de la Historia, al pie de la entrada donde se lee el nombre de «Castaño Quiñones, Miguel. León, 5.II.1883 – León, 21.XI.1936. Periodista y político». Por eso, en 1980, le puso una calle León a su alcalde.
Léase@también: ¿Que pasó en León el 18 de julio de 1936?
DIARIO DE LEÓN DdA, XXII/6411

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