domingo, 28 de junio de 2026

LA HERMOSAS ROSAS DE DAMASCO QUE ALUMBRARON GAZA

Ana Cardo

Cada vez que leo las breves notas del Diario de Sara, que el periodista guipuzcoano Mikel Ayesterán comparte con quienes siguen su cuenta en las redes sociales, me quedo con ganas de saber algo más de la pequeña protagonista, una niña palestina de Gaza sobre la que el conocido corresponsal en Oriente Medio hace una suerte de apuntes volanderos que, sin necesidad de más luz que la que aporta la imagen de la niña ante un determinado aspecto de su vida cotidiana, iluminan una de las realidades históricas más atroces a las que estamos asistiendo en nuestras vidas. Quiero confiar en que el escritor Mikel Ayesterán no olvide el libro que debería escribir en memoria de tantos miles de menores palestinos asesinados. Todas esas rosas de Damasco arrancadas por el odio lo merecen : 


"Cuando te rodean, casi ni las ves. Te parece normal tener árboles y flores en tu día a día, forma parte del decorado de tu vida. Para Sara estas flores silvestres son una novedad, escribe Ayesterán. La pequeña camina en medio de un secarral para verlas de cerca y preguntar a su madre qué es eso tan bonito que sale de la tierra. Su madre piensa en cómo se sentiría si viera las hermosas Rosas de Damasco por las que Gaza fue famosa en otro tiempo. Solían plantarse en todos los hogares y jardines, como el de la casa familiar en el campo de refugiados de Yabalia. La casa es escombro y las rosas, pasado. Los niños como Sara son el futuro y crecen en medio de los recuerdos. Os invito a compartir una flor para Sara, para que vea colores que nunca ha visto. ".

(Foto de Ayah Bahjat Hammad)

DdA, XXII/6391

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