jueves, 25 de junio de 2026

ESTAMOS SANGRANDO, SÍ, PERO NO ESTAMOS MUERTOS


Raulito Torres/Aquí en La Habana

Estamos viviendo un momento que duele hasta el tuétano. No es solo la falta de corriente, la cola, el peso que no alcanza o el familiar que se fue y ya no vuelve. Es la sensación rara de que hasta el aire de mañana es distinto, de que el piso se mueve y no tenemos baranda segura.

El cubano no está acostumbrado a no saber qué viene. Crecimos con la idea de que el futuro estaba escrito, de que había un camino, duro pero derecho. Ahora el futuro es una pregunta abierta y eso, compañero, asusta.
Pero fíjense en una cosa: yo he vivido unas vidas por ahí, por lugares, y aprendí que los golpes más grandes de la vida no llegan solo para tumbar, llegan también para despertar. Cuando se rompe la costumbre, cuando la realidad se desbarata, ahí mismo nace la posibilidad de entender lo que antes ni mirábamos. Esta angustia que hoy nos aprieta el pecho es también una luz que cercena; nos obliga a preguntarnos de verdad qué país queremos, con quién lo vamos a hacer y a qué precio. Ahora mismo no hay Revolución que camine sin antes sangrar dogmáticas certezas. Y nosotros estamos sangrando, sí, pero no estamos muertos.

DdA, XXII/6389

No hay comentarios:

Publicar un comentario