"DECENCIA ANTES QUE AUDIENCIA", DIVISA ("DEMASIADO BURDA") DE FERRERAS
Ana Cardo
Se están logrando unos altísimos registros de audiencia con la programación que la televisión pública está dedicando al viaje y estancia de León XIV en España. Estoy por asegurar que ni con la derecha en el Gobierno habría obtenido el pontífice una cobertura informativa tan intensa*, si bien León XIV, por sus discursos y la programación de los actos que preside, está pareciendo estar más cerca de lo que Pedro Sánchez representa internacionalmente que la actual derecha española. Sin necesidad del papa de Roma, la programación de la televisión pública ha logrado sobrepasar en audiencia a La Sexta, por lo que se diría que en este canal se están mostrando un tanto nerviosillos . Sobre todo después de que Javier Ruiz y Jesús Cintura, dos de los protagonistas -con Silvia Inchaurrondo- en el alza de audiencia de TVE con sus respectivos programas de mañana y tarde, sugiriesen una campaña en contra de RTVE por parte de los canales privados, al parecer por motivos económicos: menos audiencia, menos publicidad. Antonio García Ferreras habló en su programa de que se les critica por el seguimiento de los casos de corrupción que afectan al PSOE, pero el ahijado de Florentino Pérez dice que esto es en cierto modo defender a la izquierda, "porquesi tienes convicciones de izquierdas lo que no puedes hacer es taparte la nariz, mirar para otro lado, o mentir y manipular porque te amenacen.Eso es defender a la izquierda de este país". Bien lo sabe él por hacer lo que hizo con Podemos. Lo gracioso es que, por alinearse con su jefe, el director de La Sexta Noticias, se manifestó pidiendo "decencia antes que audiencia", en referencia a la subida que registra TVE y a la bajada que afecta a La Sexta, superada también por Cuatro TV. Lo de "decencia antes que audiencia" es la divisa de Ferreras desde que dijo aquello de "es demasiado burdo pero vamos con ello", difundiendo patrañas contra Podemos.
*Si el papa fuera un ayatolá venido de Irán...
Najat El Hachmi para El Pais, 7 de Junio de 2026.-
Ir en cercanías y que te pongan delante un vergonzoso cartel en el que se da la bienvenida al Papa en nombre de todos los catalanes. El tren va tarde, hace calor, hay pasajeros de pie sosteniendo todo el cansancio del mundo sobre sus hombros y encima hay que ver a gente bailando una sardana con el lema “Hola, Papa, benvingut Lleó XIV”. En otros carteles aparece Montserrat, un señor vestido de pastoret y un capgros. Ni en tiempos de Pujol nos habían folclorizado de una forma tan humillante. Qué decadencia, dios mío (aunque no existas), qué patética estampa. Y pagada con el sudor de la frente de esos trabajadores que se hacinan cada día en los trenes que no llegan. Todo para recibir al jefe de un Estado minúsculo cuyo poder está sobredimensionado gracias a la herencia franquista del Concordato y que ahora es faro moral de Occidente porque ha soltado un discursito que algunos parecen tomar por El manifiesto comunista. Si vamos a adular al primer teócrata que diga algo sensato de vez en cuando, preparémonos para rendirle la misma pleitesía a cualquier fanático que abra la boca.
Ese trato privilegiado que se le da al jefe del catolicismo (esa secta que solo se diferencia de las demás por estar arraigada desde hace siglos y por tener a mano todo tipo de recursos para afianzar su poder, ahora también el mediático) es una ignominia desde el punto de vista democrático. Recordemos que estamos en un Estado aconfesional que, por lo tanto, no puede tener ninguna preferencia por ninguna religión en particular y debería ser neutral en tal materia. Pero seguimos en la estela del nacionalcatolicismo y todo lo que dejó bien atado el antiguo régimen y por eso hay que parar el mundo cuando ese señor venga a pasearse con su vestido planchado por Barcelona y Madrid pagando nosotros hasta el traslado del papamóvil.
Si el Papa fuera un ayatolá venido de Irán a hacer una visita y fuera recibido como lo es León XIV tendríamos las calles llenas de manifestantes en contra. También organizaciones fundamentalistas como los Hermanos Musulmanes o los salafistas, incluso los talibanes dicen algo estupendo de vez en cuando. Si nuestros gobernantes quieren avalar y permitir la injerencia parasitaria de la Iglesia en el Estado que se preparen para que otras confesiones pidan lo mismo. Si de verdad es aconfesional no podrá negar el mismo trato preferente a ayatolás, rabinos, predicadores evangélicos y todo tipo de hombres que viven en ese delirio colectivo llamado religión y montan circos esperpénticos de rituales absurdos. Por no hablar de lo coherente que resulta declararse feminista y postrarse ante el Papa
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