El Gobierno ha presentado un informe sobre vulneraciones de derechos humanos a personas por su lucha por la consolidación de la democracia para reparar la memoria de las víctimas mortales de los abusos policiales cometidos durante la Transición (entre 1979 y 1983), en el que incluye un listado de 63 víctimas mortales, dos de ellos, un camionero en Oviedo y un estudiante de 19 años en Gijón, fueron asturianos.

Diego Díaz Alonso, Nortes
Una comisión impulsada por el Gobierno sobre vulneración de derechos humanos entre 1979 y 1983 ha identificado a 63 víctimas de la extrema derecha o de fuerzas de seguridad en el periodo inmediatamente posterior a la aprobación de la Constitución, dos de las cuales murieron en Oviedo/Uviéu y en Xixón por la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional, respectivamente. La primera de las víctimas registrada en Asturias es el transportista Valeriano Martínez Pérez, de 41 años, quien murió en Oviedo/Uviéu el 19 de septiembre de 1979 en el contexto de una huelga del ramo.
Casado y con tres hijos, Martínez Pérez formaba parte de un piquete y recibió un disparo de un cabo de la Guardia Civil en un forcejeo entre camioneros y la escolta de un convoy, en el barrio de La Tenderina, cuando los huelguistas trataban de bloquear los accesos a la capital asturiana.
Según la crónica los camioneros en huelga lanzaron piedras y trataron de pinchar un camión de la Central Lechera Asturiana, empresa que había despedido días atrás a varios transportistas. Fue en este contexto en el que la Guardia Civil abrió fuego contra el camionero ovetense, que fallecería horas más tarde en el hospital a consecuencia de las heridas de bala. Nadie sería juzgado ni condenado por el caso.
La huelga de los transportistas asturianos, agrupados en la central Cesintra, sería uno de los conflictos más largos y violentos de la Transición asturiano. Los trabajadores, autónomos, exigían mejores precios o ser contratados como empleados por las principales empresas asturianas, ENSIDESA, HUNOSA y Central Lechera.
En el piquete serían detenidos dos líderes huelguísticos, uno de ellos, Alejandro Bárcenas, militante socialista, expulsado de la FSA-PSOE por sus críticas a la falta de apoyo a la huelga del Consejo Regional de Asturias y de la UGT. Tras las movilizaciones de los trabajadores sería puesto en libertad.

Si algo llama la atención de las crónicas periodísticas de esos días es la falta de solidaridad con la huelga, así como la nula exigencia de responsabilidades por el asesinato del trabajador. Ha tenido que pasar casi medio siglo hasta que su memoria sea reparada.
Estudiante gijonés asesinado por la policía
La segunda víctima registrada en Asturies es el joven Juan Abel Muñiz Corral, de 19 años, quien también murió por impacto de bala en la avenida Galicia de Xixón, en el Natahoyo, a primeras horas de la madrugada del 13 de mayo de 1981, cuando un agente de la Policía Nacional, de paisano, realizó varios disparos, uno de los cuales alcanzó mortalmente al estudiante, después de que este se negara al requerimiento de su documentación para su identificación.
Como en el caso del transportista llama la atención el poco interés despertado por el suceso en los medios, así como la ausencia de condenas o peticiones de explicaciones a un claro caso de abuso policial.
Informe
No fueron caso aislados. En su informe la comisión reconoce un total de 63 víctimas -dos de ellas en el primer año del Ejecutivo socialista de Felipe González- siguiendo dos criterios: que los casos acabaran en muerte y que ocurriera en un contexto de violencia por motivaciones políticas.
En concreto, hay 34 víctimas de actuaciones de la extrema derecha y 29 de excesos policiales entre el 29 de diciembre de 1978 (la fecha de entrada en vigor de la Constitución) y el 31 de diciembre de 1983, todas ellas acordadas tras un intenso debate en el seno de la comisión, prevista en la Ley de Memoria Democrática de 2022 y presidida por el secretario de Estado, Fernando Martínez.
La mayoría de víctimas son de 1980 (28 casos), seguido de 1979 (22 casos), 1981 (9 casos), 1982 (tres casos) y 1983 (un caso).
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Nota Asturias Laica
Informe en el blog: De un joven de 15 años a un niño de 2 tiroteados por la Guardia Civil: la lista de víctimas de abusos policiales y grupos ultras en la Transición (incluye listado).
DdA, XXII/6387
1 comentario:
La "Santa Transición", tan bella en el recuerdo de algunos, es cierto que, pillados el nuevo staff político con el pie cambiado y el conjunto de la ciudadanía con necesidad urgente de sentrir y decir sin trabas, fue la de mayor libertad en las calles... Pero también una de las más violentas por el terrorismo de baja y media intensidad de los grupúsculos fascistas y nazis actuando de continuo como grupos de choque más o menos clandestinos, incluyendo grupos parapoliciales (desde Fuerza Nueva, Falange Española y de las JONS y sus huestes hasta la variante propia de la Triple A -Alianza Apostólica Anticomunista-, los Guerrilleros del Cristo Rey, CEDADE, Batallón Vasco Español, los GAE -Grupos Armados Españoles-, etc., etc.)... Yo estaba en plena ebullición en esas calles gijonesas y recuerdo bien, por ejemplo, no sólo los conflictos diarios más o menos violentos, sino los símbolos como la gran pintada en el suelo del Parchís (todavía por entonces oficialmente Plaza del Generalísimo) que la señalaba como "ZONA NACIONAL"... Quienes hoy se dedican a cuestionar, por ejemplo, la españolidad de Lamine Yamal porque celebre un gol con posturas islámicas de agradecimiento (mientras nada dicen cuando otros jugadores hacen la señal de la cruz o poniendo las manos en señal de oración) son "herederos intelectuales (y verbales)" de aquellos grupúsculos y no es para descuidarlo (ya eh comentado alguna vez que uno de los artículos que me censuraron en un medio de masas asturiano, además del de la denuncia del impulso genocida sionista de los bombardeos sobre Gaza de 2009, fue por la denuncia por el renacimiento de esa "violencia ultra de baja intensidad" (con vandalizaciones y pintadas con apologías del fascismo y el nazismo en locales de asociaciones solidarias) en la orunera década del tercer milenio), para evitar que pueda pasar de las redes sociales a las calles (como entonces), donde ya se dan con cierta frecuencia asesinatos de personas sin techo apaleadas o agresiones a gentes por su orientación sexual y/o política (qunque esto no ocupa espacio en los grandes medios, porque, claro, a Ana Rosa, Íker Jiménes, Nacho Abad y sus empresas les preocupa mucho más el estadísticamente ínfimo problema de la "okupación" , para normalizar, de paso, el discurso del nazi que dirige Desokupa).
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