jueves, 7 de mayo de 2026

¿Y POR QUÉ NO RESTURAR EL MONUMENTO A LOS "HÉROES DEL SIMANCAS"?


Félix Población

Lo que no tardaremos en encontrar en los medios de información, vista la resistencia del Ayuntamiento de Gijón a que se aplique la Ley de Memoria Democrática y sea retirado el monumento de exaltación a la dictadura que existe en el patio exterior del Colegio de la Inmaculada, es que de la resistencia se pase a la restauración de dicha obra, dado que según la opinión predominante para que permanezca es que forma parte de la historia, para bien o para mal, añaden algunos. En ningún caso les cabe en la cabeza a quienes gobiernan aquel municipio que las exaltaciones a un régimen dictatorial no forman parte más que de la historia del mismo, y como tales, no son en modo alguno pertinentes en otro que no lo es y que, previa aprobación democrática en el Congreso, legisló en contra de la permanencia de todo aquello que contribuya a exaltar la historia de la dictadura. Es la historia democrática de este país la que debe prevalecer como modelo para la historia, no la de un régimen que, con la colaboración del nazi-fascismo internacional, provocó el episodio más trágico de la historia de este país e impuso en la posguerra, mediante la persecución, la cárcel, el exilio y los fusilamientos, el régimen que se exalta en ese monumento. El gobierno del Principado de Asturias, basándose en la Ley de Memoria Democrática, ha acordado la eliminación del conjunto escultórico erigido a los llamados Héroes del Simancas. El gobierno municipal se opone y quiere que se mantenga. Lo siguiente, según este gobierno, sería restaurarlo, como se suele hacer con todos los monumentos que se degradan con el tiempo y la intemperie, si bien estamos hablando de uno que forma parte de nuestra historia más degradante, la que nunca más deberá repetirse.

DdA, XXII/6337

2 comentarios:

JOSÉ IGNACIO dijo...

En efecto, así es... Pero además, si, a título individual la alcaldesa o cualquiera de los concejales del gobierno local tiene interés en conservar la reliquia de tiempos oprobiosos (bien como recuerdo de lo que fue -"para bien o para mal"- o por dudoso gusto estético), están en su derecho de adquirirlo y preservarlo en alguna de sus propiedades particulares (eso sí, sin usos públicos que pudieran servir para la exaltación del oprobio). El gobierno autonómico ya ha dictado orden de retirada, ahora quien lo quiera que lo adquiera e incorpore a sus tesoros particulares (incluso, si tanto les gusta a los jesuitas (locales o foráneos), que lo metan en su iglesia, que bien cerca les queda lugar tan sacro, para que todo el que quiera pasar por allí sepa a qué atenerse)... Pero nunca en un espacio público como exaltación inevitable ante peatones indefensos de una carnicería insana y perversa.

Anónimo dijo...

Razón tiene el anterior comentario, si se habla de retirar y habiendo tanta insistencia en mantenerlo, por qué no trasladarlo a la sede del partido que gobierna en Gijón, al fin y al cabo fue fundado por ministros del viejo régimen...

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