Félix Población
El sacerdote católico apostólico romano de rito maronita, Pierre El Raii, de 50 años, fue asesinado el pasado lunes en la localidad libanesa de Qlayaa, al sur del país, tras un bombardeo israelí cuando acudía a auxiliar a un feligrés herido. Su muerte ha desatado una oleada de condenas internacionales, mientras la región sigue soportando constantes ataques del Estado de Israel, originando con el ello el desplazamiento de miles de personas. Lo vivido en la Franja de Gaza por su población, se repita ahora en el sur del Líbano.
«Los cristianos palestinos y árabes también son víctimas de las políticas criminales de Israel, que no hacen distinción religiosa: cristianos, musulmanes, drusos, ateos o personas de cualquier credo sufren por igual sus consecuencias”, informa una agrupación palestina. Belén, cuna de Cristo y símbolo universal del cristianismo, vive hoy asfixiada por la ocupación.
En ese sentido, se denuncia que la libertad de culto se encuentra severamente restringida, ya que participar en celebraciones religiosas depende de permisos impuestos por la autoridad ocupante, los cuales frecuentemente son denegados. Las organizaciones cristianas locales han advertido que la confiscación de tierras, el muro y los puestos de control han aislado a Belén, reducido su espacio vital y empujado a numerosas familias a emigrar.
La Iglesia católica maronita está en plena comunión con la Santa Sede, sin renunciar por ello a sus estructuras y rituales propios, por lo que me parece muy tibia la reacción de León XIV ante la muerte del sacerdote libanés en pleno servicio de su compromiso cristiano. El Papa ni siquiera se ha permitido mencionar a los países agresores, siendo uno de ellos su propio país.
En este sentido me parece mucho más digna y comprometida con su apostolado la reacción de su amigo, compatriota y arzobispo de Chicago, el cardenal Blase Cupich, que calificó de sickening, literalmente “repugnante”, el vídeo de la guerra en Irán difundido en las redes sociales por la Casa Blanca. En el mismo se puede leer el titular «justicia a la americana» sobre las imágenes de los ataques de la coalición Epstein, que comenzó su guerra asesinando a más de un centenar y medio de niñas en una escuela iraní, alternadas con fragmentos de películas de Hollywood:
“Nuestro gobierno -dijo el cardenal- está tratando el sufrimiento del pueblo iraní como un telón de fondo para nuestro entretenimiento, como si fuera solo otro contenido que deslizar mientras esperamos en la fila del supermercado”. El arzobispo de Chicago, sucesor del Papa en el cargo, ha dejado a su superior en Roma muy por debajo de lo que se espera del representante de Cristo en la tierra ante el asesinato de miles inocentes en las tierras donde se sembró el mensaje de Jesús del que si iglesia vive y por el que su iglesia ha de perseverar.
DdA, XXII/6285

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