Félix Población
Por fin hemos tenido noticias de Nicolás Maduro y Cilia Flores, secuestrados militarmente por el gobierno de Estados Unidos, luego de una ataque armado a la ciudad de Caracas en el que perdieron la vida un centenar de civiles y 32 militares cubanos. Tanto el matrimonio como Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente secuestrado y diputado en la Asamblea Nacional, se sienten confortados por los mensajes de solidaridad que reciben desde el comienzo de este vergonzoso episodio. Ninguno de ellos ha perdido la esperanza de que un hecho de naturaleza tan denigrante para el gobierno que lo perpetra se resolverá más pronto que tarde. Se trata, en palabras de Maduro Guerra, de un juicio político que no se resolverá en los tribunales. El juez federal estadounidense Alvin Hellerstein le ha dicho a Trump que no ve justificación sólida para bloquear los fondos venezolanos destinados a la defensa legal de Nicolás Maduro. La insistencia por parte de Estados Unidos de mantener congelados esos fondos, podría violan el derecho fundamental a la defensa. Expertos en derecho internacional aseguran que el presidente secuestrado junto a su esposa podría quedar en libertad en menos de un año. Tanto Maduro como Flores solicitaron al juez que retire los cargos, alegando alegando que la imposibilidad de disponer de fondos estatales de Venezuela vulnera su derecho a contar con un abogado de su elección, conforme a la sexta enmienda de la Constitución de EEUU. En su mensaje a través de las redes sociales, ambos resaltan la capacidad de su pueblo para "mantenerse unido en los momentos difíciles, para expresar amor, conciencia y solidaridad, dentro de Venezuela y más allá de nuestras fronteras. Ese amor que ustedes nos hacen llegar se convierte en fuerza moral, en fortaleza interior y en compromiso con los valores más altos de la vida". Ciertamente, y aunque no he leído que haya sido considerado por los analistas internacionales, que una sociedad como la venezolana fuera capaz de mantenerse en paz después de un agresión militar como la sufrida por el país, con sus Fuerzas Armadas unidas, es algo que merece destacarse y da idea de su notable grado de madurez política, con la convivencia en armonía como principio fundamental para superar la extrema gravedad del episodio vivido. El país de los extremos se acabó, ha dicho el hijo del presidente en una entrevista televisada (La Iguana TV). Hay que saber pedir perdón y saber recibir ese perdón, añadió, para concluir que el juicio de Maduro y Flores será el juicio de la dignidad, que se avanza poquito a poquito para que así sea, y que también tendrá la ciudadanía conocimiento de lo que estos meses están viviendo el presidente y su esposa desde el mismo momento en que fueron vilmente secuestrados (extraídos, leímos en algunos medios). El show montado contra Nicolás Maduro y Cilia Flores por Donald Trump puede que suponga también una derrota para el actual inquilino de la Casa Blanca, después de que ocho millones de personas la hayan igualmente adelantado en las calles de aquel país este fin de semana.
DdA, XXII/6301

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