Félix Población
Hace tan sólo unas fechas, dos agencias de noticias turcas difundieron información escrita y gráfica de las torturas sufridas por un bebé palestino de 18 meses durante el interrogatorio de su padre por militares israelíes. Han tenido que pasar algunos días, y una vez tuvimos constancia de que la Cruz Roja Internacional intervino cuando el bebé fue entregado a su familia con heridas de cigarrillos en su piel, para que más medios de información publicaran esa noticia. No sabemos el número de episodios de similar brutalidad que se vivieron en la Franja de Gaza, pero sí que allí fueron asesinados en torno a 270 profesionales de la información -aunque trate de olvidarse en los medios de comunicación occidentales-, en su mayoría palestinos, quizá por el riesgo a que historias como esa o similares trasciendan. El récord de asesinatos de periodistas en la Franja de Gaza es difícilmente superable y evidencia por sí mismo lo mucho que estorbaban a Israel estos profesionales mientras sus tropas arrasaban aquel territorio y dejaron otro récord difícilmente superable de menores asesinados. ¿Sabremos su número real algún día cuando las cifras que se dan ahora rondan los 20.000? ¿Cuántos menores más perdieron la vida por haber resultado heridos, haber enfermado o haber muerto de hambre como víctimas añadidas por el bloqueo de alimentos y medicinas establecido por el régimen de Netanyahu? Ahora ya empezamos a tener las primeras cifras de asesinatos de profesionales de la información en otro territorio de conquista israelí. Tres periodistas libaneses murieron en un ataque aéreo israelí contra su vehículo de prensa, claramente identificado, en el sur del Líbano, informa hoy la agencia Al Jazeera. Otros periodistas resultaron heridos en el ataque y un paramédico perdió la vida. Fatima Ftouni, su hermano y compañero Mohammed, de Al Mayadeen, y Ali Shuaib, de Al-Manar, murieron el hoy en la carretera de Jezzine cuando, según Al Mayadeen, cuatro misiles de precisión impactaron contra el vehículo. Según los informes, cuando llegaron las ambulancias, los paramédicos también fueron atacados, resultando muerto uno de ellos. Los periódicos Al Mayadeen y Al-Manar han confirmado la muerte de sus periodistas. El ejército israelí reconoció el ataque, alegando que Shuaib estaba infiltrado en una unidad de inteligencia de Hezbolá y que había estado rastreando las posiciones de las tropas israelíes en el sur del Líbano . También alegó que había estado distribuyendo propaganda de Hezbolá. Al-Manar, su agencia de noticias, lo describió como uno de sus corresponsales de guerra más destacados, tras haber cubierto los ataques israelíes contra el Líbano durante décadas. Israel suele alegar que los reporteros a los que ataca son miembros de grupos armados o están vinculados a ellos, sin aportar pruebas. Ninguna de las dos cadenas aceptó la descripción que hizo Israel. El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que Israel había violado una vez más "las normas más básicas del derecho internacional" al atacar a civiles que desempeñaban su profesión. Citando los Convenios de Ginebra de 1949 y la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU, lo calificó de "crimen flagrante que viola todas las normas y tratados en virtud de los cuales se concede protección internacional a los periodistas durante los conflictos armados". ¿No debería reaccionar el periodismo internacional ante tanta masacre de compañeros?
DdA, XXII/6300

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