viernes, 27 de marzo de 2026

EL BLOQUEO ES UNA VIOLACIÓN FLAGRANTE DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS (DÍAZ-CANEL)

De la larga e interesante entrevista que el director de las páginas de Opinión del diario mexicano La Jornada, el periodista Luis Hernández Navarro, hizo al presidente de la República de Cuba días después de la que mantuvo con Pablo Iglesias para Canal Red, nos quedamos con el fragmento que insertamos a continuación. La interviú, bajo el titular Bajo bloqueo de EU, 80 por ciento del pueblo cubano durante 67 años: Miguel Díaz-Canel, es muy recomendable de leer en su integridad. Según el primer mandatario cubano, el bloqueo impuesto por Estados Unidos durante tanto tiempo es una violación flagrante de nuestros derechos humanos. La interviú, que tuvo por escenario también el Palacio de la Revolución de La Habana, aborda cuestiones de un modo más específico que la realizada por el director de Canal Red. Por cierto, el diario El País México entrevista hoy al cantautor Silvio Rodríguez, que nos dice: "El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista, ladrón y asesino. Y no es Cuba". Silvio se niega a creer en un mundo futuro sin sentimientos humanos: "Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo, las circunstancias los han llevado a pensar así, pero me niego a pensar que el futuro va a ser uno de falta de sentimientos humanos".

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-Usted es hijo de una maestra y de un trabajador de una cervecería. Es ingeniero. Ahora está al frente del Estado cubano. ¿Esa trayectoria personal sintetiza los cambios en la sociedad cubana a partir de la revolución?

-Aquí hay elementos familiares, como puede ser una familia típica cubana, que evolucionó en el transcurso de la revolución. De mi madre, tengo el ejemplo de una maestra consagrada. Siempre quiso ser maestra rural, trabajar con los niños de esa zona. Sentí un enorme orgullo por ella por eso. Me educó en valores, también en la decencia, en un comportamiento adecuado. Mi padre era un obrero que se levantaba todos los días a las 4 de la mañana para llegar temprano a su trabajo, que estaba fuera de Santa Clara. Siempre mantuvo una conducta rigurosa con nuestra educación.

En mi familia hay figuras como los abuelos. Un abuelo materno de origen español, laborioso, optimista, muy pobre antes de la revolución. Una abuela cariñosa por parte de padre, que también fue maestra, muy martiana. Me enseñó a creer en Martí. Tenía una prédica muy martiana. Sus regalos siempre eran libros. Me llevó a la lectura sistemática. Una tía, hija del poeta Navarro Luna, tuvo influencia en mi formación, incluso como militante comunista. Además, existía una armonía familiar y vecinal en la cuadra donde yo vivía en Santa Clara. Todo eso contribuyó a mi formación.

Uno ha crecido con los sentimientos del pueblo. Pude apreciar en mi niñez y en mi juventud los avances y las transformaciones de la revolución. Por tanto, me considero también un resultado de ese proceso de crecimiento. Tengo un enorme compromiso con que ese proceso continúe, que siga creciendo, aportando, que podamos superar esta etapa en que nuestros sueños se han detenido. Con toda sinceridad te lo digo: estoy dispuesto a actuar hasta las últimas consecuencias. Tengo un compromiso enorme con el pueblo cubano, con la revolución, su liderazgo y nuestra historia.

-Cuando habla sobre la crisis energética provocada por el estrangulamiento estadunidense, lo hace como ingeniero. Nos ha explicado cómo existe una crisis de un modelo de generación de energía, cómo dependen de las grandes termoeléctricas, pero cómo están cambiando ese patrón con la energía fotovoltaica. Sin embargo, la columna vertebral de la generación sigue siendo las termoeléctricas, que necesitan petróleo y Cuba produce solo 40 por ciento del crudo que requiere. ¿Qué harán para resolver ese problema?

-Una pregunta muy interesante. Nosotros no renunciamos a nuestro derecho, como cualquier país en el mundo, a recibir suministros de combustible. No cubrimos con la producción nacional toda la necesidad de la generación eléctrica. Además, hace falta combustible para otras actividades de la economía y de la vida del país. El bloqueo energético es, ante todo, una violación flagrante de nuestros derechos humanos como pueblo, y una violación del derecho internacional. Incluso, va en contra de la lógica capitalista. Ellos, que tanto hablan del libre comercio, del libre mercado, nos imponen un bloqueo energético que es criminal.

Aquí hay tres direcciones. Una es seguir desarrollando nuestra estrategia de transición energética hacia fuentes renovables, que no solo incluye la fotovoltaica e hidroeléctrica, sino otras nativas que estamos estudiando. También el uso de la biomasa en centrales que trabajan con ella, y el uso del biogás. Hay toda una estrategia en ese sentido.

También buscamos seguir incentivando la producción de crudo nacional y gas acompañante. Para eso, seguimos una estrategia de incrementar la prospección de pozos de petróleo, la exploración, y también mejorar nuestros procesos de extracción. En los dos primeros meses del año, hemos podido detener el decrecimiento que veníamos experimentando en la producción de crudo nacional y gas acompañante.

Por otra parte, acudiendo a la ciencia, hemos encontrado soluciones para mejorar el tratamiento de nuestro crudo nacional, que es pesado y posee un alto contenido de azufre. De todas formas, todavía tendremos una dependencia de la importación de hidrocarburos, que será menor a medida que avancemos. Para eso, buscamos construir alianzas de cooperación energética con países hermanos. Además, exploramos proyectos comerciales que nos permitan diversificar y ampliar los proveedores de combustible, con países que respetan la soberanía de Cuba y están dispuestos a enfrentar los retos de este bloqueo energético.

Otro punto es la denuncia en los organismos internacionales de este bloqueo que es genocida y que viola los derechos humanos del pueblo cubano, condenándolo a limitaciones muy duras. Un cuarto elemento es promover una cooperación energética Sur-Sur, que nos permita transferencias de tecnología, intercambios y avanzar más rápido en todas estas propuestas.

Esas son nuestras visiones, nuestras aspiraciones. Hacerlo en estas condiciones de bloqueo energético estadunidense es muy duro. Pero contamos con solidaridad. La semana pasada recibimos un convoy de miembros de la solidaridad con Cuba. Contamos con muchas personas que están comprando paneles, sistemas fotovoltaicos y trayéndolos a Cuba. El propio sector privado en Cuba, con una enorme vocación de responsabilidad social, fomenta proyectos de fuentes renovables de energía. También, a este sector privado le hemos dado posibilidades de importar niveles de combustible que permitan activar un grupo de procesos. El sector privado puede importar combustible, y lo está haciendo.

-Países socialistas con partidos comunistas que dirigen el Estado, como China o Vietnam, han emprendido reformas económicas para introducir mecanismos de mercado. ¿Está eso en la agenda cubana?

-Con Vietnam y China, países en construcción socialista, mantenemos una amplia relación. Tenemos un vínculo de partidos, de gobiernos, de pueblos. Son naciones muy solidarias con Cuba. Sistemáticamente, nuestros tres países intercambian sobre sus procesos de reforma: la china, la vietnamita y, en nuestro caso, la actualización de nuestro modelo económico y social.

Los chinos y los vietnamitas han insistido mucho en que sus reformas y sus procesos tienen características peculiares de China y de Vietnam. Nosotros también tenemos peculiaridades. Somos un estado insular, una pequeña isla, estamos a 90 millas de Estados Unidos y fuertemente bloqueados. Hemos desarrollado un potencial humano y de recursos calificados importante. Tenemos consolidados sistemas universales de educación y de salud, y un desarrollo científico y técnico que nos distingue y nos da fortaleza.

Llevamos a cabo un proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, el cual se inició o se profundizó en el sexto congreso del partido. Hemos logrado un grupo de transformaciones que buscamos acelerar, con peculiaridades cubanas. No es copiar. Es un sistema cubano, pero que comparte elementos de los modelos chinos y vietnamitas. Por ejemplo, la dirección del Partido Comunista, como rectora de la sociedad que está en nuestra Constitución. Un Estado fuerte. Un gobierno eficaz. Una administración pública ágil, que se libere de la burocracia. Una adecuada relación entre planificación centralizada y mercado. Las regulaciones de mercado necesarias para evitar la especulación. Una armonía entre el sector estatal y el sector no estatal. Que todos los actores económicos contribuyan al desarrollo económico y social del país.

Toda esa combinación de elementos nos debe permitir un desarrollo sostenible, con justicia social, inclusivo y de equidad. Que podamos lograr la soberanía alimentaria, potenciar la ciencia y la innovación, desarrollar los procesos de transformación digital e inteligencia artificial en nuestra sociedad. Seguir potenciando los servicios públicos sociales universales. Seguir garantizando los derechos a la educación, salud, deporte y cultura, y potenciar nuestra economía en todos los órdenes, manteniendo la cooperación internacional. Hacia eso vamos. Lo estamos haciendo en condiciones muy severas, porque todo eso conlleva inversiones, requiere transformaciones, romper burocracias y hábitos. Y lo hacemos en medio de una situación de plaza sitiada, del recrudecimiento del bloqueo.

Leer resto de la entrevista aquí.

LA JORNADA MX  DdA, XXII/6299

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