Pínchese en el documento para tener lectura puntual del texto firmado por el cardenal primado de aquella España de 1958, arzobispo de Toledo Plá y Daniel. Se trata de un indulto de tercera clase de la ley de ayuno y abstinencia, cuyo importe está conceptuado como limosna de 5 pesetas de la época, a abonar por cada miembro de la unidad familiar.
Valentí ToméMe han escrito varias personas contrariadas por no haber sido advertidas de la prohibición de comer carne el día de hoy (curiosamente muchas aseguran sin embargo haber sido avisadas del comienzo del Ramadán en diferentes medios), Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y de todos los viernes de este periodo (hasta seis), y también el Viernes Santo.
Como afortunadamente todo tiene solución en esta vida, excepto la muerte en la que nuestra alma queda en manos del Altísimo, vengo aquí a ofrecerles un sencillo y asequible remedio.
Si se desea estar exento de ayuno y abstinencia de carne durante la Cuaresma y otros días como las vigilias de Pentecostés, el de la Inmaculada Concepción de María o la Natividad de Cristo puede adquirir la Bula de la Santa Cruzada, y el permiso específico de abstinencia determinará el desembolso. Este tipo de Bulas fueron muy habituales durante el nacional catolicismo, y permitieron a la Iglesia, como su propio nombre indica, financiar su Cruzada contra el ateísmo representado por la II República.
En la imagen una concedida por el Arzobispo de Toledo en 1958 por tan solo cinco pesetas de la época por cada miembro de la unidad familiar.
DdA, XXII/6268

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