Félix Población
Como estas noticias no se leen en los periódicos ni aparecen en los telediarios porque ya sabemos a lo que se deben los medios de información en general, conviene no dejar pasar que la esperanza de vida de los menores enfermos de cáncer en Cuba está sufriendo especialmente las consecuencias del bloqueo impuesto a la isla por Estados Unidos, más riguroso aún ahora con Donald Trump en la Casa Blanca. Las limitaciones de acceso a los medicamentos han deteriorado substancialmente el tratamiento y la recuperación de los pacientes. El tratamiento de la enfermedad en la infancia exige no solo medicamentos eficaces, sino también un entorno que alivie el dolor emocional de pacientes y familiares. Las estadísticas reflejan que si antes se lograba un sobrevivencia del 80 por ciento en los menores con cáncer, actualmente la cifra ha decrecido hasta el 65 por ciento. Ante la carencia de medicinas de primera línea, los médicos especialistas tienen que recurrir a alternativas menos efectivas. A la precariedad en los recursos medicinales hay que añadir las carencias de un alimentación adecuada para los pacientes, con unas necesidades dietéticas específicas. Quizá algún día podamos tener el testimonio objetivo de lo que está soportando el pueblo de Cuba ante unas medidas condenadas por la mayoría de la comunidad internacional repetidamente y que con el retorno de Trump a la presidencia de Estados Unidos pretenden literalmente la rendición del gobierno cubano a base de un sufrimiento aún mayor de la población. Quienes las respaldan son cómplices de un crimen histórico de lesa humanidad. Su repercusión también alcanza a otros países de América Latina que, como Guatemala, en virtud de los acuerdos suscritos con el gobierno estadounidense, eliminará la valiosa colaboración prestada por más de 400 médicos y sanitarios cubanos a lo largo de casi treinta años. Según cifras oficiales, en 2025 había hasta 24.000 médicos cubanos desplegados en 56 países. También se ofrecía formación a casi 90.000 estudiantes de 150 países, dentro y fuera de la isla. Hace unos meses, por trigésimo tercera vez en la ONU, 165 países votaron en contra del embargo a Cuba. Los nombres de Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania están manchados de indignidad por haberlo hecho en contra. No extraña que entre ellos figure el nombre de un Estado genocida, asesino de miles de menores palestinos, uniendo aún más indignidad a los Estados que lo acompañan en esa corta y negra lista*.
DdA, XXII/6260

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