martes, 20 de enero de 2026

PABLO BARRIO, LOS ÚLTIMOS SEGUNDOS DE VIDA DE UN JOVEN MAQUINISTA


Lazarillo

Desde el mismo momento en que supe de las circunstancia del choque, al descarrilar en una dirección dos vagones de cola de un tren con el tren que en ese momento se cruzaba en dirección contraria, pensé y sigo pensando en esos pocos segundos que el maquinista del segundo convoy, el Alvia que circulaba desde Madrid a Huelva, tuvo para enfrentarse al brutal impacto a 200 kilómetros por hora y tener conciencia absoluta de que eran los últimos segundos de su vida, joven y entusiasta por los trenes, la música y la fotografía. Pablo había estudiado trompa en el conservatorio de Alcorcón, ciudad en la que residía junto a su madre, profesora jubilada. Era ingeniero electrónico y llevaba cinco años como maquinista de Renfe. Su mayor pasión era la fotografía. De hecho, la única imagen suya de la que disponemos es una instantánea en la que aparece con su cámara en un país posiblemente tropical. Como consecuencia del impacto, Pablo Barrio salió despedido de la cabina, después de haber experimentado, diez minutos antes de llegar a Córdoba -en donde debería ceder según lo programado la conducción del tren a un compañero-, los segundos más angustiosos que puede sufrir un ser humano, consciente de que su muerte iba a comportar también la de muchos viajeros.

DdA, XXII/6233

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