lunes, 8 de abril de 2024

LAS JÓVENES GENERACIONES Y LA SANIDAD PÚBLICA



Félix Población

Me causa cada vez mayor preocupación advertir que en el cordón humano organizado en la Puerta del Sol de Madrid en el Día contra la Privatización de la Sanidad Pública, enfrente del la sede del gobierno autonómico de esa Comunidad, la concurrencia no fue todo lo numerosa que cabía esperar en una región que está sufriendo desde hace años -más que ninguna- las consecuencias de una política que tiende a primar la sanidad privada sobre la pública. (Leemos hoy en ELDIARIO.ES que un directivo de Quirón propició la comisión de dos millones en mascarillas  de la pareja de Ayuso).

 Obviamente, con la boda del alcalde de Madrid ocupando sucesivas transmisiones en directo de la televisión pública estatal (una al completo en Telemadrid), los telediarios no prestaron a la convocatoria de la Puerta del Sol ningún interés, porque donde esté la boda del alcalde Almeida -con la presencia del rey huido tomando partido para  mayor desprestigio de la Corona- qué carácter noticioso puede tener la resistencia de una ciudadanía a que la sanidad que paga con sus impuestos sufra cada vez más recortes y tenga año tras año cada vez menos capacidad de servicio público. 

Lo más llamativo del cordón humano organizado en el corazón de Madrid, tal como nos pudo ofrecer con su cámara el reportero de Canal Red Wili Veleta, es la edad media de los asistentes, coincidente posiblemente con la de la jubilación, superada incluso en no pocas de las personas que acudieron. Es algo que suele ocurrir en todas las convocatorias en defensa de la sanidad pública: que apenas se tiene constancia de la presencia de las jóvenes generaciones, a las que quizá, de no poner más empeño en respaldar esa reivindicación, les toque en el futuro pelear por conquistarla, tal como hicieron las generaciones que nos precedieron. 

Desde 2009, año en el que con ocasión de crisis/estafa financiera, la sanidad pública en nuestro país ha venido soportando una serie de recortes en los presupuestos públicos que se vienen notando a peor año tras año a la hora de responder a las necesidades de la sociedad. Han transcurrido quince años desde entonces y el grado de concienciación de la ciudadanía más joven es mínimo ante los riesgos que corre el sistema, quizá porque le preocupan otras necesidades como conseguir un empleo digno y estable y una vivienda que se acomode a su precariedad laboral. 

Más lejos por edad y salud de requerir los servicios de la sanidad pública, pareciera que el problema no va con quienes posiblemente lamenten en el futuro su ausencia de esa lucha. Sin una juventud consciente de un derecho adquirido, que luche por mantenerlo, lo más probable es que ese derecho se pierda o, mejor dicho, nos lo roben.

DdA, XX/5607

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