viernes, 1 de marzo de 2019

LLUÍS MARTÍ BIELSA, MIEMBRO DE LA RESISTENCIA FRANCESA: "EL ESTADO FRANCÉS SIEMPRE NOS HA HECHO LA PUÑETA"


Félix Población

Tengo muchas ganas de leer el poemario de Ángel Petisme La camisa de Machado, que fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado. La entrega del premio ha venido a coincidir con el octogésimo aniversario de la muerte de don Antonio y casi también con la reciente ofensa del presidente del Gobierno "socialista" colocando una corona de flores con los colores de la bandera monárquica sobre las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado. 

El título del poemario de Petisme, que según su opinión trata sobre el poder del pueblo y la utilidad del arte, se debe a que los hermanos Antonio y José Machado no podían bajar a comer juntos al comedor de la pensión Quintana porque cuando Matea, la cuñada de Antonio, hacía la colada, sólo había una camisa disponible para los dos, de modo que uno de ellos debía bajar después de subir el otro. "Casi desnudo, como los hijos de la mar", había escrito el poeta para el día del último viaje.

Con motivo de la entrega del premio, Ángel Petisme nos cuenta que también estuvo en la playa de Argelès-sur-Mer, formando parte de la marcha republicana que a modo de homenaje celebraban los hijos y los nietos de aquel durísimo exilio español, buena parte del cual estuvo alojado en el campo de concentración del mismo nombre. Se calcula que en ese lugar, cercado con alambradas y bajo vigilancia de soldados senegaleses, estuvieron internadas sucesivamente hasta cien mil personas en una condiciones inhumanas de las que debería avergonzarse cualquier Estado democrático, máxime aquel al que luego muchos de esos españoles defendieron del nazismo, contribuyendo a la liberación de Francia.

Cuenta Petisme que tuvo la oportunidad de conocer en ese escenario de muy amarga memoria a Lluís Martí Bielsa (1921), de quien ahora mismo estoy leyendo su libro Uno de tantos. Memorias de un hombre con suerte. Martí, que pasó de monaguillo mayor en la niñez a incorporararse a la Guardia de Asalto Republicana durante la Guerra de España,  fue uno de los sobrevivientes de olos campos de concentración franceses, en los que estuvo medio año y de los que en el libro da cumplida recordación. Más tarde trabajó como ajustador mecánico y fue un activo miembro de la resistencia francesa. Se libró del campo de Dachau al saltar en marcha del vagón que lo trasladaba al que posiblemente hubiera sido un destino fatal. Martí Bielsa también participó en la histórica liberación de París junto a otros republicanos españoles. El anciano comunista, que ya ha cumplido 97 años, presentará su libro próximamente en su tierra natal, Aragón. 

Según Lluís Martí, no fueron la consideración ni los buenos sentimientos del general Von Choltitz los que evitaron que ardiera la capital de Francia, tal como había mandado Hitler, sino la imposibilidad de que tamaña acción de barbarie se cometiera: "La Resistencia controló en todo momento la red de metro y la de las galerías subterráneas -dice el autor-, y mantuvo recluidas a las tropas alemanas en sus recintos hasta la firma de la rendición . Hay que resaltar que, cuando llegó el momento, intentaron que en el documento no figurase la firma de Henri Rol-Tanguy. Querían que en él sólo figurasen los nombres de los militares y no los de la Resistencia, al frente de la cual estaba Rol-Tanguy, un conocido brigadista internacional. No querían que en el documento quedara reflejada la labor desarrollada por la insurrección parisina ni adjudicar la liberación de la capital a la movilización del pueblo, siguiendo la llamada del Partido Comunista francés". Rol-Tanguy no lo permitió y, con el aval del pueblo en armas, estampó su firma en ese histórico documento.

En la cuarta parte de esas memorias, la que abarca el último periodo del libro comprendido entre 1946 y 1952, este miembro de la Resistencia que formó parte como oficial de las Fuerzas Francesa del Interor para la liberación de París y que después  fue detenido, torturado, encarcelado y desterrado en España, dice lo que sigue a propósito del comportamiento del Estado francés con los republicanos españoles del exilio: 

"Por experiencia puedo decir que el Estado francés, siempre que ha podido, no ha hecho la puñeta. De todos modos yo ya estoy a punto de dejar el país que nos acogió cuando perdimos la guerra. Pero no lo hago sin reproches. Siempre he creído que los republicanos españoles merecíamos algo más que ser internados en las playas del Rosellón tras haber luchado durante casi tres años y perdido una guerra que los aliados no nos dejaron ganar. Lo demostramos cuando Francia fue derrotada y ocupada por las tropas nazis. Los nombres de muchos de los republicanos españoles que mataron piojos en las playas de Argelès, Le Barcarès y Sain-Cyprien, convertidos en campos de concentración de emergencia, figuran en las lápidas erigidas en toda Francia como "Morts pour la France". Esta historia no debería caer nunca en el olvido".

PS. Anoto a modo de coda documental, con ocasión de la referencia que nos da Ángel Petisme de su viaje a las playas francesas de la diáspora republicana, este libro: Un país en crisis. Crónicas españolas de los años 30"(Edición de Sergi Doria. Edhasa). Y dentro del libro, esta crónica estremecedora, "El quinto día llovió en Argelès", de Gabriel Trillas Blázquez (estuvo allí y se exilió a Colombia), que cuenta lo que fue aquella ignominia.

                        DdA, XV/4102                       

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