viernes, 16 de marzo de 2018

LA LECCIÓN DE VIDA DEL TORMES DESBORDADO


Félix Población

Pocas veces se tiene oportunidad de presenciar una imagen como la del cauce de Tormes estos días en que el deshielo en las cumbres de Gredos ha coincidido con un periodo de lluvias intensas. El agua discurre bajo todos los ojos de uno de los puentes romanos más vistosos y mejor conservados del país. Observar su rumorosa corriente da a la vieja ciudad de Salamanca una sensación de vitalidad desbordada, como si se le hubiera apurado su pulso somnoliento, que se colma con la luz húmeda del primer sol del día. Son de recordar los versos de la segunda égloga de Garcilaso de la Vega:

En la ribera verde y deleitosa
del sacro Tormes, dulce y claro río,
hay una vega grande y espaciosa,
verde en el medio del invierno frío,
en el otoño verde y primavera,
verde en la fuerza del ardiente estío
.

Por una vez en muchos años, el camino que discurre al lado del río y por el que suelo circular en bicicleta, no es accesible, y los lugares de merienda y esparcimiento se han convertido en pequeñas lagunas por donde nadan los patos y los cormoranes, a los que se les ve mucho más  activos que de costumbre. Lo mismo ocurre con garzas y garcetas, cuya elegancia de vuelo sobre el agua tiene aún mayor prestancia. También en la arboleda se hace más sonoro y grácil el canto de los pájaros ante un terreno reactivado de nutrientes.
Cuatro de cada diez ríos en nuestro país tienen graves problemas de contaminación, pero la naturaleza se empeña en ofrecernos de vez en cuando estos pletóricos desbordamientos fluviales, convencida quizá de que alguna vez nuestra sensibilidad reaccionará por fin ante la fuente de la vida, tratando de protegerla a toda costa y no al revés. Los colegios e institutos deberían asomarse estos días al Tormes para que un buen maestro les hiciera ver a los alumnos la vida que representa y promete este espectáculo. Mi recuerdo para los profesores de la Institución Libre de Enseñanza, que sí sabían de la enseñanza en directo que proporciona la naturaleza a la intemperie.

Sirvan como pie al escenario de varias de la fotografías estos versos de un soneto de Miguel de Unamuno dedicado el río, en los que alude a sus admirados Teresa de Jesús y fray Luis de León:

Desde Gredos, espalda de Castilla,
rodando, Tormes, sobre tu dehesa
pasas brezando el sueño de Teresa
junto á Alba la ducal dormida villa.

De la Flecha gozándote en la orilla
un punto te detienes en la presa
que el soto de Fray Luis cantando besa
y con tu canto animas al que trilla.
 .

DdA, XIV/3795