lunes, 2 de octubre de 2017

PARA DIALOGAR, PUIGDEMONT Y RAJOY ESTÁN SOBRANDO


Félix Población

Como ocurriera el 15-M en la Plaza de Cataluña a cargo de la policía autónoma, la jornada de ayer en Cataluña se saldó con uno de los más lamentables espectáculos que hemos vivido desde el intento de golpe de estado del 23-F: la democracia fue apaleada por la Policía Nacional y la Guardia Civil. La portada del diario The Times es sumamente ilustrativa.

El gobierno central justificó lo injustificable en razón al referendo trampa montado por el govern, despreciando a la mitad del electorado de Cataluña. A la trampa siguieron los palos, con más trampas en el desarrollo de una jornada electoral sin ninguna garantía de verificación en sus resultados por las anómalas circunstancias en las que se desarrolló. Avanzado el domingo nos enteramos de que varios medios de información no catalanes hicieron la prueba de mandar a sus profesionales a votar, pudiendo hacerlo varias veces. 

No hubo cómputo de votos al término  de la jornada por parte de la Generalitat, pero sí un discurso en el que el president Puigdemont  anunció que en el transcurso de unos días se hará una declaración unilateral de independencia, lo cual -sin constancia fehaciente de los datos de ayer y dando por supuesto que serán afirmativos- parece una provocación en toda regla. Es como si al agravio sufrido en el Parlament por la mitad del electorado y al deplorable espectáculo de un gobierno central apaleando a los ciudadanos que pretendían votar en un referendo ilegal -¿para qué la fuerza bruta entonces?-, se le uniera como culminación a tanto desatino el empecinamiento de un govern en el cuanto peor mejor. 

Creo que tanto el tramposo Puigdemont en Cataluña como don Mariano el represor en Madrid, han sentenciado con sus respectivas decisiones y ejecuciones su incapacidad para liderar cualquier entendimiento dialogado del conflicto catalán. Falta saber lo que piensan los electores, en Cataluña y en España, claro.

Goti del Sol

El PSOE, desaparecido; Rajoy, en un universo paralelo; Unidos Podemos, repitiendo lo evidente; Ciudadanos, a pescar en río revuelto; los independentistas, sacando petróleo de las torpezas de los otros. No hay propuestas para salir de esta situación, no hay dirigentes capaces de gestionar el desastre. En 1931, el Gobierno Provisional de la República envió a Catalunya una comisión de tres personalidades, uno catalán, para tratar de encauzar la declaración de Maciá y el diálogo fue fructífero, en lo que también tuvo su mérito la actitud de los catalanes. Los tiempos históricos son diferentes y la actual situación está tan encanallada que se hace difícil pensar que se puede desatascar en una mesa de negociación. Pero si estamos realmente en una democracia, el diálogo y las urnas son la única vía de resolución. Si los que están no son capaces, habría que buscar a otros que sí lo sean.