miércoles, 27 de septiembre de 2017

EL ARCHIVO DE MANUEL DE COS


Félix Población 

Luchador de la resistencia antifranquista, hermano del guerrillero Jesús de Cos, el fotógrafo cántabro Manuel de Cos (Rábago, 1920) falleció ayer a los 97 años de edad. Colaborador de los gerrilleros de la Brigada Machado, pasó por varios campos de concentración franquistas y fue torturado. 

Manuel de Cos, militante comunista, se identificó en sus últimos años con el movimiento ecologista de su Cantabria natal y mostró su apoyo a Podemos. Para él, la fotografía era una necesidad de denuncia de las realidades olvidadas, por eso desde los años cuarenta no dejó de estar al ojo del punto de mira de su cámara. 

En el sótano de su vivienda en la localidad madrileña de Las Matas conservaba Manuel de Cos hasta 20.000 imágenes, que sumadas a las 40.000 de su casa de Rábago hacen un total de 60.000, a las que hay que añadir más de 600 horas de vídeo. Hace unos años se estaba a la espera de que alguna institución se hiciera con ese importante fondo fotográfico, que bien podría tener como destino el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. Algunas series de fotos y vídeos fueron adquiridas por la Biblioteca Nacional y próximamente serán expuestas al público, se decía en un reportaje que se le hizo al fotógrafo en el diario Público. 

En esa entrevista decía Cos que  el 27 de septiembre de 1975 intentó ir a Hoyo de Manzanares a grabar el sonido de las balas que acabron con la vida a los tres militantes del FRAP fusilados por el régimen franquista en esa localidad madrileña. 'Quería recoger el ruido de esas descargas desde fuera'. Le detuvieron antes de llegar y la historia se quedó sin el sonido del último asesinato de la dictadura. 

La última vez que le vi -escribe hoy Emilio Silva- fue en la inauguración de un monumento en Madrid dedicado a los republicanos españoles de La Nueve, esos héroes del antifascismo que liberaron París de la ocupación nazi. Se acercaba al siglo de vida y caminaba con dificultad, pero con la misma intensidad quiso estar allí para reconocer a sus compañeros, esa generación de hombres y mujeres con los que siempre estaremos en deuda y que han querido marginar los constructores del relato oficial de la Transición.

Además, Manuel de Cos, nos ha dejado todo un archivo de imágenes contra el olvido, cuyo material es indispensable para afincar nuestra memoria histórica. Es de esperar que se le dispense la atención, catalogación y conservación que merece.

DdA, XIV/3647