jueves, 31 de agosto de 2017

RAJOY DA GRIMA


Félix Población

Ha dicho el presidente del Gobierno, en su comparecencia ayer en el Congreso para responder a la oposición sobre su falta de explicaciones en la Audiencia Nacional al caso Gürtel y a la financiación ilegal de su partido, que explicaciones las ha dado en 53 ocasiones, cuando lo que ha reiterado tantas veces ha sido las falacias de grueso calibre, las contradicciones múltiples y/o la falta de explicaciones en conjunto. 

Don Mariano se está ganando  un puesto preeminente  En la época de la mentira, por utilizar el título del magnífico libro póstumo escrito por el recordado filósofo Carlos París. A la portavoz socialista, Margarita Robles, le reprochó una responsabilidad que no tuvo en el caso Lasa y Zabala y a Pablo Iglesias la catorce veces falsa y archivada por los tribunales financiación de su partido por los gobiernos de Venezuela e Irán, pasando por alto las seis cuestiones claras que le planteó el líder del partido morado. 

Rajoy no tuvo en cuenta para nada los artículos 202-203 del Congreso y su compañera presidenta tampoco reparó en ello, aunque Iglesias no urgiera a Rajoy a que las respuestas fueran inmediatas, sabedor quizá de que no las iba a tener en ningún caso. Don Mariano se limitó a servirse del terrorismo como argumento, para llamar a un frente común contra el mismo, y al secesionismo catalán para defender la unidad de España, sin que el asunto de la convocatoria tuviera para él entidad alguna.

Tampoco fueron convincentes los argumentos esgrimidos por los partidos independentistas de Cataluña, porque vincular la desafección de ese país a la corrupción del Partido Popular (Tardá) o a la trama Gürtel y a la recogida de firmas del PP contra el Estatut (PdeCAT) no son razones suficientes, sobre todo si Cataluña dispone de casos como los del 3% y el  clan de los Puyol con su madre superiora al frente. 

Escribió un día la figura política acaso más relevante y lamentablemente olvidada de nuestra historia, Francisco Pi y Margall, que la involución de un régimen centralista -no lo es el del 78, pero la involución se nota- “podría conducir hacia un secesionismo a las regiones de mayor fuerza y vida, deseosas de evitar que se apodere de ellas y las roa la general gangrena”. Lo más grave actualmente es que de la gangrena de la corrupción no se ha librado el partido que gobernó durante tanto tiempo una de ellas  y apuesta ahora por la independencia.

PS. Que La Uno de TVE cortara la transimisión de la intervención de Pablo Iglesias para informar de La Tomatina retrotrae a nuestra televisión pública estatal una vez más, durante el vigente gobierno, a los tiempos del Nodo franquista. De asco. Y si no se hace eso, pasa esto: cese fulminante del director de La Dos Noticias. De vómito.

DdA, XIV/3621