jueves, 31 de agosto de 2017

JUAN CARLOS MONEDERO, CONTRA EL PERIODISMO DELETÉREO




 Lo viene repitiendo este Lazarillo desde que Podemos se hizo a la mar de este proceloso país nuestro en el que la mayoría de los medios, todos a una, no dejaron de disparar con todo tipo de infamias -nunca tantas en la prensa española desde hace cuarenta años- contra el movimiento ciudadano que forjó ese partido. No basta con las redes sociales, unos cuantos programas de televisión por internet o un equipo solvente de dirigentes políticos que se abrieron paso entre la modorra acomodaticia del sistema cantando las verdades hace poco más de tres años. Un estado de opinión y sentir como el que aglutina a cinco millones y pico de ciudadanos en las urnas necesita una cobertura mediática de la que actualmente se carece. Para ello se requiere ante todo una profesionalidad exigente y cualificada, y una capacidad de brega absoluta, capaz de hacer frente con dignidad, inteligencia y combatividad al cerco pertinaz del periodismo deletéreo que Monedero califica de pantuflo y que está rebajando el concepto de la profesión hasta extremos auténticamente ínfimos. ¡Quién podría pensar hace unos años en la deleznable involución del diario El País! Los ciudadanos que se identifican con lo que Unidos Podemos representa actualmente en España están necesitados de un medio o medios con los que sentirse identificados con la proyección de su voto, y que sea o sean, al mismo tiempo, tras las sucesivas campañas electorales en las que se logró ese apoyo popular, un ventanal de expectativas para asomarse a la transformación social que este país requiere. Para que la democracia tenga consistencia -escribió Jorge Moruno hace un tiempo- la sociedad debe dotarse de instituciones de base, de un contrapoder social que mantenga una conversación fluida -e incluso tensa- con el partido, pero sin llegar a convertirse en su apéndice. Para que Podemos tome cuerpo en el territorio, debe diluirse dentro del propio cuerpo social, no actuar como un agente externo.

Juan Carlos Monedero

La prensa canalla tiene siempre una parte descerebrada. Es muy difícil que profesionales que se respeten a sí mismos hagan determinadas cosas. Por decencia, por respeto a los compañeros, porque igual les espera alguien cuando vuelvan a casa. Esa prensa sin escrúpulos tiene que recurrir entonces a becarios sin consciencia o a periodistas que, como los médicos inhabilitados a los que acuden los gangster cuando tienen un herido en un atraco, atienden sin hacer preguntas. A veces el paroxismo es de nota. Se pueden encontrar el mismo día dos noticias contradictorias. ¿Y qué? La pregunta pertinente es: ¿qué lectores tienen estos libelos que no les exigen absolutamente nada a los medios que leen? ¿Cómo es posible que haya consumidores de basura que solo buscan que les refuercen su ira y sus prejuicios antes que ponerse a dialogar con la verdad? Cuando uno ve las maneras de chulo de burdel de algunos de sus directores, casi huelgan las preguntas. Pero las grandes cadenas recurren a sus servicios. Es como poner un poco de sexo o violencia en una película para que haya más espectadores.

La prensa mercenaria ha usado siempre una foto con el rapero Hassel en una fiesta en Vallecas -tras los premios de La Tuerka de ese año- para presentarla como una amistad de película, cuando la verdad es que ha sido la única vez en mi vida que he visto a Hassel. Da lo mismo. Como Hassel, un rapero bastante desmesurado e imprudente, fue condenado -la Ley Mordaza sirve más para detener y encarcelar a raperos y titiriteros que para debilitar al integrismo islámico-, la prensa descerebrada y con escasa moral ya tenía servido el silogismo: Monedero y Hassel tienen una foto juntos, Hassel ha sido condenado, Monedero es un terrorista. ¡Sardinas vendo!

En la estulticia, hoy publican dos noticias contradictorias. Pero ¿le importa a alguien? Una se ajusta más a lo que Hassel siempre ha pensado de mí y de Podemos (en su derecho está). La otra, esa basurilla permanente: “el amigo de Monedero”. Miren y sonrían. Amigo de Feijoo es el narco con el que veraneaba en su yate. Aunque los peligrosos, claro, son otros. Llevan así tres años y medio. A mí me suena a odio. Con el “proces” en Catalunya vemos algo similar. La verdad es la primera víctima de la guerra. Y desde que el  bipartidismo empezó a hacer agua declararon la guerra.

Cuando piensen que hay gente que construye su criterio con este estercolero, no duden en preocuparse profundamente. Porque son la gente que, cuando hay desaparecidos, como Santiago Maldonado en Argentina (otra vez desaparecidos en Argentina con Macri, el amigo de Rajoy y del PP), miran para otro lado, se repiten para justificar su cobardía “algo habrá hecho”, y son los que llaman a la brigada político y social para denunciar al vecino que tiene el pelo demasiado largo. Cómo les pesa a algunos el franquismo.

DdA, XIV/3621