domingo, 13 de agosto de 2017

ADIÓS A BASILIO MARTÍN PATINO


Lazarillo

A través de La Crónica de Salamanca, periódico en el que colabora esta Lazarillo, me entero del fallecimiento en Madrid, a los 86 años de edad, del cineasta Basilio Martín Patino, nacido en el localidad salmantina de Lumbrales en 1930. Este Lazarillo intentó no hace mucho una entrevista con Patino, por lo que era sabedor a través de mi colega Ignacio Francia de las graves enfermedades que afectaban al director de Canciones para después de una guerra. Es de resaltar que que ya octogenario, Patino manejó por última vez la cámara para realizar Libre te quiero, un documental sobre las plazas del 15-M, episodio con el que simpatizaba y del que quiso dejar testimonio, habida cuenta su personalidad, libre y rebelde, pero también tímida, sosegada y amable. Tras el reciente fallecimiento de una de las mejores actrices del cine español, Terele Pávez, del que tuvimos noticia anteayer, la muerte de uno de sus más sobresalientes directores se viene a sumar al sentimiento de pesar que embarga al séptimo arte en nuestro país. Deja Basilio Martín Patino en torno a cuarenta películas, algunas de ellas con la colaboración de su hijo Pablo Martín Pascual y también de José Luis García Sánchez. Son de destacar títulos como Nueve cartas a Berta (1966), Canciones para después de una guerra (1971), Caudillo (1974), Queridisimos verdugos (1977), Los paraísos perdidos (1985), Madrid (1987), La seducción del caos (1991), Octavia (2002). Contó para ello con la participación de actores y actrices como Emilio Gutiérrez Caba, Elsa Baeza, Carlos Estrada, Lucía Bosé, Charo López, Paco Rabal, Adolfo Marsillach, Miguel Ángel Solá, Rüdiger Volger, Verónica Forqué, etc. Todo empezó en Salamanca, ciudad en la que estudió Filosofía y Letras, creó un cine-club y la revista Cinema Universitario, embrión de las Conversaciones de Salamanca sobre el cine español que tuvieron lugar en 1955. La universidad de esa ciudad le nombró Doctor Honoris Causa y le rindió un homenaje hace unos años. Lamento haber llegado tarde a esa última conversación con Basilio, de cuyo domicilio en el recoleto Patio Chico de Salamanca apenas me separaba medio centenar de metros durante mi vida laboral. 

+@ Fanny Rubio escribe en El País: El pulso emotivo de la historia 

DdA, XIV/3609