sábado, 25 de febrero de 2017

LA MINA DE URANIO EN DEMOGRAFÍA DESCENDENTE*

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    Foto: Victorino García Calderón

Félix Población

Según he podido leer en La Crónica, se felicitaba Podemos por el acuerdo tomado por la Diputación Provincial para encargar un estudio sobre el impacto que podría tener la mina de uranio en la salud de los habitantes del entorno de Retortillo.

La mina de Berkeley, según el citado partido, dejando pendiente lo que demuestre o ratifique ese estudio –por si no estuvieran bien probados los efectos de la radioactividad proveniente de material nuclear-, será una industria de corto plazo con unos graves efectos contaminantes a la larga, entre los que pueden estar los que perjudiquen a la salud de los lugareños.

Lo que más me interesó de la noticia, a este respecto, fue la opinión de uno de los ponentes y representante de la citada empresa en el debate convocado por una asociación estudiantil de la Universidad de Salamanca. Justificó el aludido la oportunidad de abrir  una explotación de uranio radiactivo en Retortillo “porque se trata de una zona con una demografía descendente”.

Ignoro cómo se le pudieron escapar literalmente esas palabras, pero tal parece que con ellas sí deja traslucir que la salud de los lugareños va a sentirse afectada y que los daños, por lo tanto, serán menores no porque lo sean en sí mismos, sino porque quienes los sufran van a ser cuantitativamente menos habitantes que los de una zona más poblada.

Si a ello sumamos, por esta misma causa, una menor resistencia ciudadana entre una población más envejecida, no es de extrañar que las máquinas de Berkeley se hayan aprestado con tanta presura a talar las encinas centenarias del entorno, aquellas que como los olivos de Miguel Hernández “no los levantó la nada / ni el dinero, ni el señor / sino la tierra callada, / el trabajo y el sudor. / Unidos al agua pura / a los planetas unidos / los tres dieron hermosura /de los troncos retorcidos. / Levántate, olivo cano, / dijeron al pie del viento. / Y el olivo alzó una mano / poderosa de cimiento”.

Hace unos días, la Unión Astronáutica Internacional puso a un planeta el nombre del poeta de Orihuela. Me alegra que Hernández tenga a partir de ahora una nombradía estelar, pues bien se sabe que fue "perito en lunas", pero su voz la seguimos necesitando en la tierra: “Árboles que vuestro afán / consagró el centro del día /eran principio de un pan / que sólo el otro comía”.

*Artículo publicado hoy en La Crónica de Salamanca.


DdA, XIV/3478