lunes, 12 de diciembre de 2016

LA BOCA DE JUAN LUIS CEBRIÁN


Lazarillo

Algún problema debe tener Juan Luis Cebrián, presidente ejectivo de PRISA, con su boca. Un periodista de tan largo y denso currículum como el suyo debería saber que cuando se habla ante un medio de comunicación audiovisual es requisito indispensable dejar la boca libre. No me refiero con esto a que el entrevistado hable con toda libertad -aunque sería siempre lo deseable-, sino a que su palabra física no se encuentre medio tapiada por la mano del hablante en torno a su boca. Esto es algo que ayer, durante la entrevista de Cebrián con Évole en La Sexta, se ha repetido en diversas ocasiones, sobre todo en aquellas en que la preguntas del periodista catalán resultaban más comprometidas para su interlocutor. Dejando esta circunstancia aparte, que creo revela una cierta inseguridad en uno de los profesionales más significados y potentados del régimen del 78, este Lazarillo considera la interviú de ayer sumamente decepcionante. No por lo que el señor Cebrián dijo, tampoco por las preguntas que dejó de hacer Évole -eché de menos alguna sobre el 23-F, los atentados del 11-M y la defenestración de algunos cualificados colaboradores de la SER-, sino por la pobreza intelectual de quien dirigió el más importante periódico de España y es desde hace años académico de la Lengua. ¿Para tan poca enjundia da una carrera como la de don Juan Luis después de toda una vida profesional? ¿Para tan poco como para decirle a estas alturas que es una falta de respeto al oyente hablar con las manos en la boca?

PS. Bastante mejor que la de Évole fue la entrevista de Carlos Alsina en Onda Cero esta mañana. En este caso Cebrián mantuvo los brazos cruzados ante las preguntas incómodas, otra señal de inseguridad, como dicen que también es lo de la boca a medio tapar mientras se habla.

DdA, XIII/3410