domingo, 18 de septiembre de 2016

SEGÚN EL CSIC, LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES NO ES UN ESCENARIO DE LA GUERRA

Cristina Calandre Hoenigsfeld


Con el sugerente título: “Escenarios de guerra: paseando por Madrid a través de su memoria” salió en el año 2015 un libro digital, de casi 100 páginas y con numerosas fotos, publicado por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHC) perteneciente al CSIC, y dirigido por un investigador de dicho centro, Miguel Cabañas.
Desde el comienzo ya se ve en que tono está escrito, cuando en el apartado, “un poco de Historia”, nos dice: “…Comenzaron entonces tres años de sufrimiento de un pueblo fracturado en dos bandos enfrentados…”
Además se incluyen testimonios de periodistas y militares fascistas, y no hay investigación primaria, sino un simple corta y pega y una bibliografía que no incluye a verdaderos investigadores del tema, como pueden ser Mirta Núñez y Antonio Rojas, en su pionero libro “Consejos de Guerra”.
Lo más grave es que este libro es el resultado de dos proyectos de investigación, financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad, del que depende actualmente el CSIC.
Los dos proyectos, son los siguientes:
– “50 años de arte en el siglo de la Plata Español (1931-81) del CSIC -HAR2014-53871-P”
– “Madrid 1936-39, capital, frente y retaguardia en guerra” -HAR2014-52065-P (participa el departamento de Historia contemporánea -Universidad Complutense de Madrid).
Madrid ha sido (después de la batalla de Stalingrado), la ciudad sitiada durante una guerra, que más tiempo ha resistido un asedio. Franco decidió que en vez de seguir atacando frontalmente a la ciudad, como vino haciendo desde el principio de la GCE (Batalla de Madrid), pasar a sitiarla durante tres años y asfixiar a su población y bombardearla constantemente, con la ayuda de los aviones nazi-fascistas. Pero su población supo organizarse y por eso se construyeron en la capital hasta 100 refugios antiaéreos.
Mientras el cerco de Stalingrado, de 200 días, ha tenido toda clase de reconocimientos a sus héroes, como películas, libros, etc., aquí se subvencionan proyectos que tienen una total falta de rigor y que parece que nadie controla su calidad histórica.
Como ejemplo de lo que digo es este libro que estamos comentando, que no incluye en el escenario de guerra al Hospital de Carabineros que se situó en la Residencia de Estudiantes, y en donde se curó a miles de milicianos de una epidemia de malaria, en los frentes del Jarama, cuando ya en mayo de 1937, se comenzó el cerco a Madrid desde los diferentes frentes.
La conexión, a través de una compleja organización de ambulancias y con hospitales de campaña, se mantuvo durante dos años (1937-39), crucial para impedir que el paludismo se propagara en la población de Madrid y el resto de los frentes.
Desde el año 2007 existe numerosa bibliografía que explica todo este tema, empezando por mi libro “El Dr. Luis Calandre Ibáñez, de la JAE al exilio interior” (2008), que según me indicó hace poco la directora de la Biblioteca TNT de CCH-CSIC,+ tienen en dicha biblioteca, por lo que Miguel Cabañas no puede decir que no conocía el tema de la Residencia convertida en Hospital de Carabineros.
También se ha demostrado que debajo de ese Hospital de Carabineros se construyó un refugio antiaéreo para proteger a los milicianos, vestigio arqueológico de la GCE, que tuvo una nefasta rehabilitación por parte del CSIC en los años 1990-2001. Quizás ese sea uno de los motivos por los que no han incluido a la Residencia dentro de su libro ni de los paseos por Madrid.
No comprendo cómo el CSIC no solicita que le subvencionen un proyecto, que podría llevar el título “La valiente y desconocida historia de la Residencia de Estudiantes, convertida en Hospital de Carabineros, durante la Guerra de España (1937-39), su director, el Dr. Luis Calandre Ibáñez y subdelegado de la JAE”.
Y en cambio lleva a cabo unos proyectos que dejan fuera a la Residencia-Batalla del Jarama, cuya historia antifascista estoy segura que emocionaría a muchos madrileños y turistas, como a mí me viene emocionando desde que comencé su estudio, hace ya una década, sin ningún tipo de subvención, sino todo lo contrario.
Confiemos en que el Ayuntamiento de Ahora Madrid lo incluya en el inventario que están confeccionando de vestigios de la GCE, en base a la conocida como “Ley de la memoria histórica”, del 2007, que por cierto en su preámbulo dice que “…Hay que honrar al cuerpo de Carabineros”, cuestión que viene sistemáticamente siendo ignorada por el CSIC-Residencia de Estudiantes, incumpliendo la Ley.
Próximamente será el 80 aniversario de la creación, en noviembre de 1936, de la Junta de Defensa de Madrid, que tenía como objeto proteger a la ciudad del avance de los sublevados.
Sería una ocasión única para celebrarlo, con congresos, exposiciones, libros, conferencias, etc., que explicaran a los madrileños lo que fue su heroica historia y la valentía del pueblo contra el fascismo.

DdA, XIII/3367