sábado, 10 de septiembre de 2016

EL CSIC SIGUE OCULTANDO LA LEGALIDAD REPUBLICANA


El filólogo Tomás Navarro Tomás en la Residencia de Estudiantes de Madrid.
El filólogo Tomás Navarro Tomás en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Cristina Calandre Hoenigsfeld 

El CSIC, que es, según su página web, la “mayor institución científica española”, sigue ocultando a medias, en sus investigaciones, la verdadera historia de la Junta para Ampliación de Estudios, cuyo programa actual está dirigido principalmente por el catedrático de Historia de la Ciencia, y académico de la Lengua, José Manuel Sánchez Ron y José García Velasco, del CSIC y director de la Residencia de Estudiantes durante más de 20 años.
Se trata de no reconocer la enorme labor en defensa de la II República y la legalidad de su Constitución de 1931 por parte de muchos de los científicos de dicha JAE, como fueron el gran filólogo Tomás Navarro Tomás, el naturalista Ignacio Bolívar, el paleontólogo José Royo Gómez, el filólogo Rafael Lapesa, el químico Enrique Moles, el genetista Antonio de Zulueta, el cardiólogo Luis Calandre Ibáñez (mi abuelo) y muchos otros, que sí estuvieron al lado del Frente Popular.
Luego fueron represaliados con cárcel, multa y depuración por los franquistas, especialmente por los del Opus Dei, que pasaron a controlar el CSIC, a partir de su creación por una Ley ilegal, de 24 de noviembre de 1939, pues se basaba en un decreto franquista del 19 de mayo de 1938 que disolvía a la JAE republicana desde Burgos, cuando dicha JAE siguió funcionando en los territorios republicanos de Madrid, Valencia y Barcelona hasta la derrota de la II República en abril de 1939.
Hace un año, en septiembre de 2015, fui a ver una exposición en la sala del Centro Conde Duque de Madrid que llevaba por título “La ciencia de la palabra. Cien años de filología española”, organizada por el CSIC, la Fundación Española para la Ciencia, el Ministerio de Economía, la Fundación Ignacio Larramendi y la colaboración de la RAE. Tenía de comisarios a los investigadores del CSIC-CCHS Pilar García Mouton y Mario Pedrezuela.
Dado que trataba sobre Tomás Navarro Tomás y el Centro de Estudios Históricos, me llamó mucho la atención que en dicha exposición se ocultara la actividad que tuvo durante toda la Guerra Civil española, diciendo que dejó de funcionar en el invierno de 1938-39 y que su sede en la calle Medinaceli solo existió hasta 1936, cuando todos los documentos dicen que estuvo activa hasta abril de 1939.
Hice algunos artículos de denuncia, escribí también en el libro de visitas una protesta y lo único que conseguí es que el investigador Mario Pedrezuela se disculpara conmigo, pues en Radio Nacional dijo que Tomás Navarro Tomás salió al exilio en 1936, cuando fue en 1939.
Pero todo siguió igual, ya que en mayo de 2016 sacaron en la página web del CSIC el resultado del proyecto ALPI, donde vuelve la directora del ‘proyecto’, la investigadora García  Mouton, a decir que “la guerra interrumpió las encuestas que se hicieron entre 1931 y 1936 y su director, Tomás Navarro Tomás, tuvo que salir al exilio”.
En esta ocasión, ante mis protestas, la señora investigadora me contestó que ella conoce muy bien cuándo se exilió Tomás Navarro Tomás, y que yo “tergiverso sus palabras”.
Pero aquí no se acaba esta historia de ocultación de la verdadera historia de la JAE-Centro de Estudios Históricos-Tomás Navarro Tomás, pues de nuevo vuelven los del CSIC al ataque y en el programa de RNE “Tomás Navarro Tomás y el histórico Archivo de la Palabra”, que se emitió en junio de 2016, Pilar García Mouton y otras dos personas vuelven a la carga, ocultando la verdadera historia del CSIC-CEH-TNT.
En esta tercera ocasión, ante mis reclamaciones, me contesta una de las participantes, Pilar Martínez Olmo, directora de la Biblioteca del CSIC, diciéndome que ellos conocen perfectamente la trayectoria durante la Guerra de España de Tomás Navarro Tomás y de mi abuelo, el doctor Luis Calandre Ibáñez, en la JAE, enumerándome una serie de referencias a los dos en la web y publicaciones del CSIC, e incluso me dice que tienen mi libro El Dr. Calandre, de la JAE al exilio en su biblioteca.
Pero lo que no dice es que sigue vigente un decreto ilegal franquista que disuelve a la JAE y hace imposible el reconocimiento “jurídico” de los defensores de la JAE del Frente Popular (1936-39), desde la ciencia y la pedagogía. Y que dicho decreto ilegal aparece en todas las publicaciones y webs del CSIC.
El CSIC tiene que reconocer que Tomás Navarro Tomás, el gran filólogo, fue nombrado “oficialmente” secretario de la JAE en la Gaceta de la República por una orden ministerial del 30 de agosto de 1936, por el ministro de Instrucción Pública Francisco Barnes, y que posteriormente Tomás Navarro Tomás, a propuesta de Rafael Lapesa, nombró en octubre de 1938, por medio de un oficio, subdelegado de dicha JAE en Madrid a mi abuelo el eminente cardiólogo Dr. Luis Calandre Ibáñez, que dirigía el Hospital de Carabineros en la Residencia de Estudiantes, curando a cientos de milicianos de una grave epidemia de malaria extendida por los frentes de Madrid.
Caían tantas bombas nazi-fascistas que hizo construir un refugio antiaéreo debajo, para protegerlos, aunque actualmente está medio destruido, por una nefasta rehabilitación que tuvo lugar entre 1990 y 2001.
Tan grave es todo este tema que en la biografía de Tomás Navarro Tomás en la Real Academia de la Lengua, de la que fue académico histórico, no aparece reseñado que fue secretario de la JAE durante la Guerra Civil, diciendo, eso sí, que fue el director de la Biblioteca Nacional. Por ese motivo también les he formulado una queja, que en esta ocasión no ha tenido respuesta.
Estoy convencida que el CSIC sabe perfectamente, desde el principio, todo lo de la JAE y su actividad en la Guerra Civil, pero no reconocen de una manera clara la verdad, pretendiendo que mediante algunas referencias a ello (obligados siempre por mí) nos demos por satisfechos y así ocultar el decreto franquista de 19 de mayo de 1938 (y en consecuencia la posterior creación fraudulenta del CSIC) que va contra la legalidad de la Constitución republicana de 1931, cuando la propia página web del Congreso de los Diputados, en su apartado de Sesiones Históricas, reconoce su vigencia hasta la derrota republicana de abril de 1939.
Además, el 25 de febrero del 2010 un grupo de descendientes de familias de la Institución Libre de Enseñanza y de la Junta Para Ampliación de Estudios solicitamos al CSIC que modificara una placa que hay en la fachada del edificio de Física y Química (en la actual Rocasolano), basándonos en la aplicación de la conocida como “Ley de la Memoria Histórica”, y la petición fue atendida, por lo que se cambió la fecha que ponía JAE 1907-1938 por JAE 1907-1939, con lo que el CSIC reconocía la ilegalidad de la ley franquista de 1938.
Es un choque de legalidades Constitucionales, la legal republicana de 1931 y la ilegal Monárquica de 1978. Esperemos que pronto restituyamos la legalidad republicana con la III República.

DdA, XIII/3360

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