viernes, 19 de agosto de 2016

ASESINATOS MACHISTAS: ¡SÁLVESE LA QUE PUEDA!


Lidia Falcón

Este 18 de agosto – 80 aniversario del asesinato de Federico García Lorca- se ha descubierto en Torrevieja el cadáver de una mujer emparedado en el cuarto de contadores, con las extremidades cortadas para que cupiera. Se trata de Johana Palma, chilena, madre de dos niños pequeños. La familia había denunciado la desaparición hacía dos meses e incluso la madre había viajado desde Chile hasta Torrevieja para exigir que se indagara sobre la extraña ausencia de Johana. Ahora la Guardia Civil ha detenido al marido como principal sospechoso del asesinato.  
El 15 de agosto nos informaron que en Pollensa (Mallorca) una mujer había acudido la noche anterior a la Guardia Civil para denunciar que su marido la maltrataba y amenazaba y que tenía miedo por su vida. Los agentes que la escucharon le dijeron que se trataba de un caso civil y que presentara la demanda de divorcio. La mujer regresó a su casa sin más ayuda y seis horas más tarde el marido la asesinaba a puñaladas.
Ante esta reiteración de los asesinatos machistas, más las 125.000 denuncias por malos tratos que las mujeres han presentado ante las comisarias españolas durante el año 2015, el Ministerio del Interior han editado unos folletos en los que se dan instrucciones a las mujeres para su –literal- “autoprotección”. Las posibles víctimas deben saber cerrar la puerta con llave, incluso las de las habitaciones interiores de la vivienda, dejar un retrato del agresor en el lugar de trabajo, no andar solas por la calle de noche, tomar cursos de autodefensa, etc. etc. Las consabidas medidas de precaución que en siglos pasados las madres aconsejaban a las hijas, las ideas que los grupos feministas hemos difundido, en años pasados, para poder sobrevivir ante la ausencia de toda protección institucional.
No se explica en este manual de instrucciones qué debe hacer la mujer cuando vive con el maltratador. No será muy fácil encerrarse en la habitación continuamente y de poco le servirá no salir a la calle de noche cuando su asesino está en casa. Al parecer, esas normas están dirigidas a las que, ya separadas de su verdugo, pueden seguir temiendo que este las ataque en cualquier lugar. Esta situación solo se produce en el caso de las mujeres. Si las víctimas lo fueran de terroristas, estarían protegidas por una guardia permanente y de conocerse la identidad estos serían encarcelados inmediatamente. La información ofrecida este jueves por la radio dice que 50.000 hombres maltratadores, catalogados como posibles agresores, se hallan en libertad. Los recursos del Estado han servido únicamente para contarlos.   
Hace más de un cuarto de siglo publiqué un artículo en Diario16 pidiendo la privatización de la Administración de Justicia. Alegaba que puesto que no funcionaba era preciso organizarla como una empresa privada. De tal modo, los ricos tendrían una buena justicia que se pagaría generosamente, la clase media obtendría una justicia mediana, acorde con sus recursos y los pobres no tendrían justicia, pero ya sabemos que los pobres nunca obtienen justicia. Por este sarcasmo nadie se sintió concernido y en consecuencia no obtuve ninguna respuesta.
Pero, ¡hete aquí!, que el Ministerio del Interior ha tenido la misma idea que yo. Quizá el que hoy se ocupa de nuestra seguridad leyó en aquel entonces mi artículo y ha decidido aplicar mis sugerencias. Puesto que no hay manera de que ni la policía ni la Guardia Civil ni las policías autonómicas ni la judicatura ni la fiscalía atiendan a las mujeres maltratadas y amenazadas de muerte, que se protejan ellas mismas. Lo mejor, siempre, como nos ha enseñado el sistema capitalista-patriarcal, es la iniciativa privada. Lo público siempre es deficiente, como resulta evidente. De la misma forma que el parado o parada de larga duración deben convertirse en emprendedores y ser sus propios empresarios y empleadores, así la que esté siendo apaleada y tema por su vida lo mejor que puede hacer es cerrar la puerta con llave. Con estas instrucciones el Ministerio está confesando que no piensa poner en práctica las medidas de protección de las maltratadas a que está obligado. Puesto que ni policías varias ni poder judicial garantizan que las mujeres puedan vivir una vida libre de violencia, ni aún siquiera que no sean asesinadas en cualquier momento y en cualquier ciudad, ¡sálvese la que pueda!
Como en los tiempos del Oeste americano, o aún antes, en la Europa medieval, las mujeres deben guardarse encerradas en las casas, con toque de queda y organizando brigadas de amigas y familiares para intentar vivir algo más seguras. Y esto lo escribe y lo publica el Ministerio del Interior de un país de la Unión Europea en 2016. ¡Y no siente vergüenza!
La infame indiferencia que muestra nuestro pueblo por el horror de la violencia contra la mujer está probada, porque se han publicado las instrucciones de “auto-protección”, incluso han obtenido comentarios y editoriales elogiosos de ciertos veteranos periodistas, en los principales periódicos del país, sin que nadie haya mostrado su repulsa. En un país civilizado al menos habrían enviado algunas cartas al director, si no se hubieran manifestado multitud de mujeres indignadas como en Perú. Pero estamos en agosto, este ferragosto que incapacita a la mayoría de la población para pensar, para trabajar, para actuar. Más aún que el resto del año. Si los políticos, que nos han abandonado sin gobierno, andan tomando tintos de verano en los chiringuitos de las playas, han desaparecido de sus puestos y olvidado sus responsabilidades, ¿qué vamos a pedirle al vulgo municipal y espeso, con palabras de Rubén Darío, ante las vergonzosas medidas que propone el Ministerio del Interior? ¿Y qué hay del Movimiento Feminista?
  El Partido Feminista de España manifiesta su absoluta repulsa por semejante estrategia del máximo responsable de la seguridad en nuestro país, y exige que esas instrucciones se retiren inmediatamente. Y hacemos un llamamiento urgente a todos los partidos políticos para que se manifiesten igualmente en contra de estas medidas que el Ministerio del Interior pretende que implanten las mujeres, en vez de ser la institución la que organice eficazmente la protección de las víctimas.
Y esperemos que alguno de los responsables de la vida política de nuestro país se dé por aludido.
Bustarviejo, 18 agosto 2016. 

DdA, XIII/3342