martes, 24 de mayo de 2016

EL MIEDO Y EL RENCOR, SEGÚN PEDRO SÁNCHEZ

Luis Arias

Pedro Sánchez, arropado aparentemente por las principales fuerzas vivas de su partido, habló de que no buscará los votos ni en el miedo ni en el rencor. Semejante declaración de principios, a decir verdad, se las trae. Solo faltaba que persiguiese el voto del miedo. Y, en cuanto al rencor, tengo para mí que se emplea semejante término para soslayar que no pequeña parte de los votos perdidos por este partido se deben a la decepción y al desencanto. Pero las mentes pensantes del PSOE prefieren llamarlo rencor.
Desde luego, la autocrítica no reza para el dirigente socialista, que no solo no se la aplica a sí mismo, sino que tampoco lo hace a la trayectoria de su partido que, desde la muerte de Franco a esta parte, gobernó España durante veintiún años, y alguna responsabilidad tendrá en la situación actual de este país. Pero se ve que no, que el infierno siempre son los demás, y que ningún Gobierno del PSOE causó ni desencanto ni decepción. Todo fue, pues, pluscuamperfecto.
Sin embargo, hay algunas preguntas inevitables. ¿Es rencor recordar que durante el felipismo hubo corrupción y terrorismo de Estado? ¿Es rencor no haberse olvidado de que Zapatero, dejando aparte la inconsistencia de su discurso, agrandó el problema catalán por su manifiesta torpeza? ¿Es rencor tener presente que, tras 21 años en el Gobierno de España, el PSOE no resolvió el asunto del laicismo en la escuela pública, en lo que concierne a la presencia de la religión católica en la enseñanza y en lo que concierne al negocio de eso que llaman centros concertados? ¿Es rencor tener presente que, tras ser el partido hegemónico en Andalucía, no se haya llevado a cabo en esa tierra la reforma agraria, dejando aparte los bochornosos episodios de los ERE? ¿Es rencor ser conscientes de que el PSOE haya venido haciendo –‘mutatis mutandis’– de partido sagastino en esta Segunda Restauración borbónica, y que haya observado y siga observando comportamientos de casta o, si prefiere, de vieja política?
No es rencor, señor Sánchez, que haya cada vez más votantes que abandonan al PSOE, sino, insisto, decepción y desencanto. Y, fíjese usted, don Pedro, el conjunto de votantes que en diciembre se desplazó hacia Podemos, en su mayoría, según me atrevo a interpretar, no es que implorasen un discurso radicalmente de izquierdas, sino simplemente socialdemócrata, sino regeneracionista y comprometido con la honestidad pública. Y todo ello nada tiene que ver con el enriquecimiento rápido del que hizo bandera un exministro del felipismo, ni tampoco con ser un partido dinástico y cortesano, ni tampoco con haber sido tan sumisos a la hora de hacer recortes que sufrieron y sufren los de siempre, al tiempo que las grandes compañías eléctricas y los grandes bancos fueron siempre tratados con el mayor cariño.
Si a todo esto añadimos episodios de corrupción y apuestas por la mediocridad, se podrían encontrar respuestas que nada tienen que ver ni con el miedo ni con el rencor, sino con la coherencia y la ejemplaridad, que son, como sabe, muy distinta cosa.

El Comercio  DdA, XIII/3276