martes, 19 de abril de 2016

LEER, VIVIR


Antonio Aramayona

Leo que los diarios impresos más leídos son: Marca, seguido de El País y As. Leo que las revistas semanales más leídas son Pronto, Hola y Lecturas. Lo leo sin lamentaciones, ya que solo es el reflejo de un país y de una ciudadanía machacados por un plan de analfabetización desde hace muchas décadas. El pueblo no tiene la culpa de nada: recoge lo que le han sembrado y otros han previsto que genere. Veo ahora que aparecen algunos gurús de la pedagogía y la educación, pontificando sobre lo que hay y lo que no hay que hacer en el aula, cuando hasta el concepto mismo de aula debería quedar previamente revisado. Esos gurús hablan mucho de instrucción (activa, horizontal….), pero muy poco de educación. No hay que lamentarse, por ejemplo, de que pocas personas hayan leído El Quijote, sino de que, tras verse obligadas esas personas a leer libros que no gustan o disgustan, abominan de la lectura misma y de los libros. La lectura debería ser una necesidad o no debería ser. Y la necesidad se siembra de forma dulce, pausada, sutil. Y sin olvidar que hoy, en el País del Gran Hermano, la fuente fundamental de información y des-información es la televisión, principalmente las cadenas que más basura emiten. 

DdA, XIII/3257