domingo, 25 de octubre de 2015

CARLOS BOUSOÑO, IN MEMORIAM: "PASA LA JUVENTUD, PASA LA VIDA"

Félix Población

Siempre tuve la sensación, al echar atrás la memoria y recordar mis primeros años de joven reportero en Madrid, que entre todos los escritores y poetas que tuve la oportunidad de conocer entonces -y fueron bastantes-, Carlos Bousoño (Boal, Asturias, 1923-Madrid, 2015) fue el que más cerca estuvo de mi simpatía. No recuerdo el año en que lo conocí y entrevisté para el periódico en el que trabajaba, pero posiblemente fuera uno de los primeros de la Transición. La interviú tuvo lugar en su casa, detrás del Parque de El Retiro, una tarde de verano. Yo no había leído por aquel tiempo muchos poemas suyos, pero sí me había empapado su voluminosa y estimabílisima Teoría de la expresión poética. Le agradó mucho que su entrevistador conociera incluso fragmentos de ese libro, que yo había releído previamente con objeto de plantearle muchas preguntas respecto a esa materia. También se mostró muy halagado cuando le recité uno de los pocos poemas suyos que conocía y que también había aprendido de memoria para la ocasión. Todo eso y unas copas hicieron que saliera de la vivienda del poeta cuatro o cinco horas después de haber entrado, con la sensación de haber conocido y tratado al que luego valoré muchísimo como gran poeta y desde esa tarde como excelente ser humano, cercano y espontáneo, en nada semejante a esos profesores y teóricos de la literatura sumamente pedantuelos que tanto proliferan en el gremio. He de confesar también que en esa mutua simpatía hizo mucho el que ambos fuéramos de la misma tierra. El poema era éste: "España desde lejos": 

" Pasa la juventud, pasa la vida,
pasa el amor, la muerte también pasa,
el viento, la amargura que traspasa
la patria densa, inmóvil y dormida.

Dormida, en sueño para siempre, olvida.
Muertos y vivos en la misma masa
duermen común destino y dicha escasa.
Patria, profundidad, piedra perdida.

Piedra perdida, hundida, vivos, muertos.
España entera duerme ya su historia.
Los campos tristes y los cielos yertos.

Sobre el papel escrita está su gloria:
querer edificar en los desiertos;
aspirar a la luz más ilusoria. "

DdA, XII/3115