martes, 29 de septiembre de 2015

POLÍTICOS JUBILABLES AL SENADO, NIDO DE VAGOS

Lo que no se puede mantener es tanto tragantón: políticos que se van canjeando cargos, de uno bueno a otro mejor. 
José Viñas García

Vicente Álvarez Areces será cabeza de lista para el Senado para las generales, ¿pero ésta es la regeneración del PSOE? Un señor que lo fue todo, alcalde de Gijón durante 12 años, presidente del Principado de Asturias otros 12 años, senador durante otro período de tiempo y anteriormente a estos cargos también estuvo ahí, cociendo su entrada a la vida pública, para no irse jamás.
Tenemos un desempleo de escándalo, y ellos (todos los políticos) se mantienen de cargo en cargo hasta más allá de la tumba. ¡Oye, que no quieren irse!, han perdido toda vergüenza, es durante sus mandatos cuando el desempleo más ha crecido por su gestión nefasta, y ellos como si nada. Además, en vez de dejar sitio a los jóvenes, ellos se apalancan con sus gordos culos, sin que exista la posibilidad de echarlos para su casa. No son uno, ni dos, son todos, y casi siempre acompañados de familiares que enchufaron.
Por edad y por decencia debieran dejarlo, señor Areces. Pero deben saberlo todos los ciudadanos, ustedes no quieren irse porque gozan de unos buenos sueldos, mejores dietas y unas prebendas difíciles de abandonar. Después dicen que no se pueden mantener las pensiones. Lo que no se puede mantener es tanto tragantón: políticos, que se van canjeando cargos, de uno bueno a otro mejor. Su caso es el ejemplo más claro, pero todos están (los Gabino, Isidro, Cascos, Vigil, Trevín, etcétera, todos con edad de jubilarse y ahí están, chupando del bote), nadie se ha ido, unos colocados a la vista, y otros más escondiditos, pero están. Todos viviendo de nuestros impuestos hasta más allá de lo meramente admisible.
Llega un momento, como es el actual, que son tantos los cargos no electos los que están colocados en toda clase de tugurios a su medida que se hace imposible de poderlo financiar, poniendo en serio riesgo nuestro Estado de bienestar, pensiones e incluso la estabilidad de los funcionarios de verdad, los que opositaron para ello, los necesarios.
No es ningún juego de palabras, entre todos los políticos están engordando una administración paralela al funcionariado que nos arruina cada día más y más. Alguien tiene que echarlos de una vez o lo pagaremos caro todos. ¡Ellos no se irán jamás!

DdA, XII/3092