jueves, 12 de marzo de 2015

¿ES "CIUDADANOS" LA MARCA BLANCA DEL PARTIDO POPULAR?

Cuando llegue el momento de la verdad y Ciudadanos sea invitado por el Partido Popular a compartir poder, dudo mucho que Albert Rivera y compañía se resistan a una tentación tan golosa
Fernando de Silva

No nació con esa intención, pero va camino de convertirse en ello. Ciudadanos, un partido que representa a una derecha conservadora, y que incluso en sus inicios se situaba a la derecha del Partido Popular, va ganando terreno de forma meteórica, hasta el punto que ya compite en igual de condiciones con  PP, PSOE y Podemos, si nos atenemos a los resultados de las últimas encuestas, y parece apoderarse de manera firme de un voto desencantado que hace tres años apoyó al gobierno de Mariano Rajoy.
Albert Rivera, un joven político de buen talante que, a primera vista, cae bien a casi todos, con mensajes muy sencillos y directos parece que va calando entre un amplio sector del electorado. Representa la juventud y la limpieza en política, en contraste con la putrefacción que invade a los dos grandes partidos de siempre, que observan como el bipartidismo se desvanece.
Pero no nos dejemos engañar. Sabedores nuestros actuales gobernantes de que les resultará casi imposible recuperar a un electorado perdido, en mayor medida cuando no se refugia en la abstención, sino que busca otras alternativas, el PP no ve con malos ojos el ascenso de Ciudadanos si con ello neutraliza al PSOE y frena el ascenso de Podemos. Es más, ya lo observa como la muleta que les permitirá seguir gobernando en muchas ciudades y posibilitará la reelección de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.
Cuando llegue el momento de la verdad y Ciudadanos sea invitado por el Partido Popular a compartir poder, dudo mucho que Albert Rivera y compañía se resistan a una tentación tan golosa. Quizás pueda servir de freno a los desmanes de la derecha reaccionaria que nos ha gobernado en los últimos años, pero permitirá que quienes han menoscabado los derechos de los ciudadanos, creando una desigualdad histórica difícil de recuperar, y que han utilizado sin pudor alguno la corrupción como un fácil camino para un enriquecimiento personal, puedan seguir gobernando.
No nos engañemos, si queremos que este país cambie de verdad, el objetivo que nos debemos proponer los ciudadanos es expulsar a quienes nos han mentido, ninguneado, robado y manipulado en los tres últimos años. Solo así recuperaremos la decencia y el sentido común que debe de presidir  cualquier actuación política, que debe estar siempre encaminada a la defensa de los derechos de los ciudadanos, tan denostados en los últimos tiempos, y no a su menosprecio.
Ciudadanos no es de izquierdas ni de centro. Representa a una derecha distinta y aparentemente decente, pero nada más. Que nadie se equivoque, el futuro pasa por la izquierda de verdad, y no por dar aliento a quienes están destruyendo nuestros derechos, y atentan contra nuestra dignidad. No nos confundamos de amigo ni de enemigo.

 DdA, XII/2946