jueves, 8 de enero de 2015

¿QUIÉN TEME AL LOBO/MERKEL FEROZ?

Ana Cuevas

"Ante dios y el mundo, el más fuerte 
tiene derecho a hacer prevalecer su voluntad". (Adolfo Hitler)

El nazismo tiene un discurso que va más allá de la xenofobia contra las razas por ellos definidas como "inferiores". Es la apología de la fuerza bruta, por el mero hecho de poseer dicha fuerza, sobre los que consideran más débiles. Angela Merkel , a los hechos me remito, comparte este principio de superioridad coactiva. Para doblegar la voluntad de los pueblos débiles, económicamente hablando, no necesita tanques, aviones o soldados. A la Merkel le sobra con amenazar a los griegos a arrojar su país al inframundo de los apestados financieros y separarlo del euro si se les ocurre votar en libertad  y Syriza acabara gobernando. Por la boca de Angela hablan otros filo-nazis, los de la Troika. Extorsionadores profesionales al servicio de los mercados financieros. Los más fuertes. Los amos del mundo que nos dan a escoger entre la esclavitud y un rosario de profecías apocalípticas.
Para Hitler el razonamiento era el mismo: "Con humanidad y democracia nunca se han liberado los pueblos"- aseguraba el filántropo teutón. No claro, los márgenes de libertad que los pueblos occidentales han conseguido han sido posibles gracias a la destrucción y el terror del nazismo. ¡Ah no! Que no fue así la cosa. En 1953 un gran número de estados, entre ellos Grecia y España, perdonaron el 60% de la deuda que Alemania arrastraba tras la segunda guerra mundial. Solo gracias a ello lograron lo que fue conocido como el "milagro alemán". Una recuperación económica que les impulsó a la cabeza del crecimiento europeo. Los más fuertes llegaron a serlo gracias a la humanidad de otros pueblos. Los mismos a los que ahora asfixian con una deuda férrea, que se empeñan es innegociable, pese a que esto suponga la miseria para millones de personas durante generaciones.
Ahora es Grecia, mañana será España. El ataque contra la democracia interna de los países de la UE será implacable. Los mercados, y sus mini-yos hitlerianos, actuarán como manadas de lobos. Creen que el poder radica en la violencia. Lo llevan demostrando desde que empezó la crisis. Violencia laboral, social y represora. Esclavos a la fuerza. Pero el IV Reich puede encontrar un escollo en su sórdida conquista. Puede que los pueblos del sur no cedan a la visión de sus navajas y ejerzan democráticamente su derecho a elegir. La Syriza griega y el Podemos español, con todos los matices, son respuestas coherentes y civilizadas de una ciudadanía que no quiere seguir aterrorizada. Que prefieren ser artífices, como en una tragedia griega, de su propio destino. 
Actúan como lobos. Lobos rescatados del hambre y el ostracismo internacional, como en el caso alemán, para volver a ser feroces e intentar devorar a sus rescatadores. Cruel paradoja.
¿La ley del más fuerte o del más amoral? En cualquier caso, todo va a depender de los corderos. De su debilidad para dejarse conducir dócilmente al matadero o de que respondan también a dentelladas. A estas alturas del cuento y de la historia... ¿quién teme al lobo feroz?. ¿Quién se cree a la Merkel o a la Troika?. ¿Qué nos puede asustar más que ellos mismos? Ni el borreguito de norik se despeina.

 DdA, XII/2891