lunes, 29 de diciembre de 2014

NO SE LLAMARÁ "EL UNIVERSAL" EL PERIÓDICO DE PEDRO J RAMÍREZ

Félix Población

“Santa Claus me ha traído un sobre con el nombre de un periódico. No debo abrirlo hasta que den las campanadas”. Esto es lo que el día de Navidad tuiteó Pedro J Ramírez después de que el exdirector del diario El Mundo nos advirtiera en la presentación de su último libro que tras las campanadas tendríamos noticias suyas. Cabe interpretar por el último tuiteo que no será El Universal la cabecera con la que Ramírez inicie su nueva etapa como director de un periódico, en clara alusión a la superación de su anterior ciclo al frente del diario El Mundo, sino otra que guarda con el mayor de los secretos y que ha levantado un aluvión de sugerencias. 

Consta entre ellas la del secretario general de Podemos, para quien Free (Libertad) sería la cabecera más idónea. No creo que Pedro J le haga caso, más que nada por el recurso a un término anglófono y la divergencia ideológica entre Ramírez y el nuevo partido político. Lo cierto es que, libre ya de su atadura con Unidad Editorial a partir del primero de enero, el exdirector torpemente defenestrado en El Mundo -como lo fue antes en Diario16- trabaja ya en las oficinas del nuevo rotativo, sitas en la Avenida de Burgos, con su hija María Ramírez –a quien tuve el gusto de conocer siendo muy niña- y su marido Eduardo Suárez, que también formaron parte de la plantilla del anterior diario fundado por Pedro J. 

Complementan ese trabajo las reuniones que Ramírez tiene con Alfredo Treviño, reputado diseñador digital, pues el diseño va a ser de suma importancia en la configuración del nuevo proyecto. También ha recurrido el curtido periodista a una importante agencia internacional de cazatalentos para elegir al mejor equipo posible de profesionales. Falta saber bajo qué cabecera se escribirá el último periodo curricular de quien de seguro ofrecerá un producto periodístico muy competetitivo y que no será, al parecer, la que se ha venido barajando durante los últimos meses. A mí, personalmente, me parecía de una ambición demasiado simple para ser creible. De momento, sólo Santa Claus la sabe.

DdA, XI/2884