martes, 23 de octubre de 2018

LA CARA DE AZNAR

Félix Población

Aznar el de la Azores y la invasión y gran masacre de Irak y las mentiras sobre los asesinos de casi dos centenares de muertos y miles de heridos el 11 de marzo de 2004, sigue contando con la colaboración de algunos medios de comunicación para hacer valer su presencia en los platós como si de un gran estadista se tratase. Máxime si, como justificación, cuenta para ello con un nuevo libro, de título tan original como el que va a presentarle su devoto y continuador Pablo Casado, el nuevo líder del Partido Popular, tan reñido con lo que representa el libro como herramienta de estudio. 

Claro que siendo el autor el boy de las Azores, tampoco se necesita una provisión legítima de másteres avalados por la inteligencia y el estudio para hacer los honores a El futuro es hoy. España en el cambio de época. ¿Leerá alguien esta nueva obra de don José María? ¿O sólo se puede hacer tal sacrificio por buscar en ella lo único que su firmante puede ofrecer al respetable y reparte a granel cada vez que comparece en un estrado o en un plató de televisión: su elevado cociente de chulería, soberbia, prepotencia, miseria moral y letanía de falacias sin cuento? 

Lo ha vuelto a demostrar en el Programa de Ana Rosa, en la seguridad de que su entrevistadora iba a ser tan proclive al masaje como su hierática jeta encajándolo con la inquietante sonrisa de taimado roedor que lo identifica. El de las Azores ofreció una más de sus repulsivas prédicas de sietemachos, como si la insistencia zalamera de la susodicha estimulara sus residuos testosteronales hasta el punto de hacer el ridículo con una frase propia de adolecente machirulo en un patio de colegio y que, con todo, ha sido titular en varios medios: "Pablo Iglesias no me impresiona. Se lo dije a la cara. Por cierto, donde él es incapaz de mirar".

¿Es que a quien mintió con tanto descaro por estrategias electoralistas hace catorce años, y jamás pidió perdón por ello, sobre los cadáveres de tantos conciudadanos fallecidos en la masacre del 11-M, le parece cobardía lo que muchos españoles harían en su presencia recordando esos hechos y la atroz invasión genocida de un país extranjero, basándose también en la gran falacia global de las armas de destrucción masiva? Yo tampoco le miraría a la cara, porque me repele y desasosiega su jeta tanto como su discurso de matasietes, articulado como si fluyera de la boca de un guiñolista que pretendiera camuflar las palabras en su boca.

Sólo una personalidad tan infame como la que para vergüenza de este país ha llegado a ser jefe del gobierno por mayoría y no dejó de mentir con el más desfachatado de los desparpajos durante su comparecencia en el Congreso con motivo de la comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal de su partido, puede acabar aquella intervención con unos versos de un poeta multimillonario llamando Alejandro Roemmers que más parecen propios de un cancionero cañí: “Vivir es mi pasión y mi aventura. De nada cuanto hice me arrepiento”. Es de esperar que no los haya empleado como cabecera de su nuevo libro, visto que carece de asesores capaces de suministrarle citas más afortunadas. Entre ellas podría estar esta de Cervantes: "Un buen arrepentimiento es la mejor medicina para las enfermedades del alma".


DdA, XV/3990

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