miércoles, 12 de julio de 2017

VER TEATRALMENTE EL CAMPOAMOR CON CLARÍN, CAMPOAMOR Y ANA OZORES


Lazarillo

Me parece tan buena idea que, como todas las buenas ideas que se acometen un buen día, resulta extraño que no se hayan llevado a cabo antes, sobre todo -por lo mucho que complace a este Lazarillo- si se trata de dar vida a un teatro contando su vida teatralmente. Teniendo en cuenta que hace ya bastante años se acometió un excelente plan de restauración de viejos teatros en algunas ciudades y pequeñas localidades del país, que desgraciadamente luego no se completó con una programación regular y permanente en muchos de ellos, lo que acaba de poner en marcha el Ayuntamiento de Oviedo me parece magnífico como iniciativa a imitar. 
Leo hoy en el diario El Comercio que cuarenta personas visitaron ayer el teatro Campoamor para que fueran ilustradas por dos guías de excepción, pero muy acordes con el nombre del histórico edificio y la ciudad en la que está ubicado: el propio Ramón de Campoamor, poeta naviego que le da nombre, y Leopoldo Alas 'Clarín', que lo sugirió en su día. Tanto el poeta de Las Doloras como el autor de La Regenta, protagonizaron ayer discusiones varias y persecuciones a doña Ana Ozores, que por lo visto quería ser personaje de teatro y no de novela.
Campoamor detalla la historia de las distintas estancias del teatro (salón de té, patio de butacas, escenario...) y la del propio coliseo, desde que se empezó a construir en la huerta del convento de Santa Clara en 1882 hasta el incendio de 1934 y su reconstrucción. Los visitantes disfrutaron también de pequeñas muestras de las demás artes para las que ha servido el coliseo a lo largo de su historia (excepto los bailes de salón de épocas más burguesas): zarzuela, ópera y hasta la revista 'Mírame'.
Interpretados por Borja Roces, Enrique Dueñas, Ana Morán, Paula Mata y Sheila Montes, de la Factoría Norte, el guión y la dirección están a cargo de mi estimado amigo Eladio de Pablo y Carmen Gallo, los cinco personajes (porque «el sexto se quemó») se despidieron de los visitantes con una canción repleta de alusiones a la actualidad, como el IVA cultural.
Este tipo de visitas se programará a partir de ahora todos los años y se prolongarán en verano durante treinta días, todas las tardes a la seis y a las siete y media, al precio de seis euros, coste que no parece excesivo si se tiene en cuenta que se viene a asistir a una sesión de teatro itinerante por el interior de un teatro a modo de magnífico espacio escénico.

DdA, XIV/3583

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