martes, 16 de mayo de 2017

EL DÍA EN QUE MANUEL RIVAS ESCRIBIÓ "MÁS LORCA"

Me parece muy oportuno el comentario que hace Emilio Silva a propósito de la última columna publicada de Manuel Rivas en la contraportada del diario El País, que data del 16 de mayo de 2015. La dirección del periódico, como con otros colaboradores, decidió poner punto final a los artículos que el escritor y periodista gallego venía firmando desde hace muchos años. La libertad de criterio e independencia crítica de Rivas no cabían en un rotativo que se ha venido trabajando en los últimos años un creciente desprestigio. El comentario de Silva es, por tanto, muy adecuado respecto a la mordaza impuesta al autor de "La lengua de las mariposas": "Hoy ya no aparece su columna de los sábados porque el periódico ha prescindido de sus servicios. En estos tiempos hay quien no quiere que las mariposas tengan lengua. Y así nos va". Añade honra y prez al columnista que su último artículo haya sido de la intensidad y calado del que dedicó al asesinato de García Lorca por parte del ejército golpista del general Franco. Se titulaba "Mas Lorca" y como subtítular leemos el que dice y encubre la violencia con la que acabaron con su vida: "La muerte del escritor encarnó una derrota de la humanidad". La muerte fue un atroz asesinato.- Lazarillo
“Quien salva una vida salva al universo entero”. Esa frase del Talmud, que refulge en la Medalla de los Justos, también nos remite a un reverso: “Quien mata una vida mata al universo entero”. Ese es el estremecimiento que sentimos cada vez que se nombra a Federico García Lorca. Su obra es un cuerpo que alberga todas las vidas y su muerte encarnó una derrota de la humanidad. Ese crimen vuelve y vuelve a visitarnos, a sacudir la amnesia, a la manera en que la historia maltratada alienta bajo la superficie del presente. La última revelación, la del informe de la policía franquista de 1965, aclara la intencionalidad política del crimen de Granada, su carácter de “crimen de crímenes”, de metáfora genocida. No hubo muerte “accidental” de Lorca. Una tarea prioritaria de los escribas franquistas fue desalmar el lenguaje. El documento habla de “confesión”. Lo que eso significa: sufrió tormento. Lorca fue un eccehomo. En él mataban a todo lo que odiaban. A la heterodoxia, pero también a la tradición de la risa y la libertad del pueblo. A la belleza, a la verdad y al alma íntima de las palabras. En Poeta en Nueva York hay una profecía: “Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas / comprendí que me habían asesinado (...) Ya no me encontraron. ¿No me encontraron? No. No me encontraron”. La ONU ha vuelto a denunciar al Estado español por desentenderse de sus obligaciones con las víctimas y desaparecidos del franquismo. Este mes de mayo se entregará en Nueva York el Premio Alba (Abraham Lincoln Brigade Archives) a los voluntarios de la Memoria Histórica. Podrán seguir así por un tiempo las tareas de las que se inhibe la inmoralidad vigente. Tal vez Lincoln encuentre a Lorca.

DdA, XIV/3537

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