sábado, 18 de marzo de 2017

EL PODER DEL DINERO Y SUS CASTAS POLÍTICA Y MEDIÁTICA


Julián Aceitero Gómez

En el artículo España es la “dictadura perfecta”, publicado en el blog “Voto en blanco”, su autor, Francisco Rubiales Moreno, transcribe de Aldous Huxley que “la dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar", y considera que ésta ya ha sido construida por los políticos que gobiernan España  (1).

Tal dictadura perfecta sería la prolongación de la dictadura militar impuesta a sangre y fuego por la casta militar que ejecutó el golpe de estado de 1936 contra la II República española. Y  si quienes entonces ostentaban el poder del dinero costearon y azuzaron a su casta militar para que perpetrara aquel golpe, los políticos relacionados con que la subsiguiente dictadura militar de éste se prolongara con la “dictadura perfecta” constituirían su casta política. Así pues, aquella consideración del bloguero Rubiales Moreno, según la cual estos políticos han “construido” la “dictadura perfecta” en España, sería una atribución protagónica desmesurada a quienes actuaron simplemente como otra casta más al servicio de sus dueños, es decir, de quienes entonces ostentaban el poder del dinero.

Asimismo, el citado bloguero atribuye a la dictadura perfecta en España que su pueblo soporte sumisamente los abusos y arbitrariedades de su clase política a cambio de consumo y entretenimiento, motivo por el cual lo tilda de ser uno de los más cobardes del mundo, a pesar de que había sido uno de los pueblos más admirados “por su valentía y comportamiento en los campos de batalla (…), cuyos ejércitos nunca sufrieron una derrota en casi tres siglos de combates contra todos”. Tal afirmación requiere dos consideraciones sustentadas en la Historia de España:

La primera, que en ésta no consta que el Ejército haya servido a los intereses de su pueblo, sino a los de su oligarquía, aunque una parte del pueblo español cree que el Ejército sí sirve a sus intereses y lo considera “suyo”. Esta creencia es, en mi opinión, un prejuicio que, como tal, impide que el juicio de los datos históricos haga tomar conciencia a aquella parte popular de que el Ejército es sólo una casta de quienes ostentan el poder del dinero. 

Y la segunda consideración es para precisar que al pueblo español que suscitaba aquella admiración mundial por su ardor guerrero durante casi tres siglos, según el bloguero Rubiales Moreno, pertenecieron generaciones sin relación temporal con las que actualmente lo conforman y son las responsables, pues, de que el pueblo español sea uno de los más cobardes del mundo por haberse amoldado a vivir en la “dictadura perfecta construida por sus políticos, según aquel bloguero. La brecha temporal entre las generaciones actuales y aquellas pretéritas es tan grande que imposibilita indagar en el porqué de la degradación ética del pueblo español actual que denuncia el susodicho bloguero.

Tal indagatoria, pues, debe basarse en el análisis de las generaciones actuales y de las que las precedieron en el tiempo, es decir, las de nuestros padres, abuelos y bisabuelos. Muchas de estas generaciones precedentes vivieron el golpe de Estado perpetrado por el Ejército español en julio de 1936 contra la República, lo que suscitó en un amplio sector popular la  decisión de combatirlo con las armas a su alcance, de tal modo que la consumación de aquel golpe se demoró hasta abril de 1939, imponiendo el Ejército entonces una dictadura militar que, tras durar casi cuarenta años, fue metamorfoseada a la democracia conocida como “Régimen del 78”.

Cualquier análisis, pues, de las razones por las que un amplio sector popular ha consolidado el “Régimen del 78” votando al Partido Socialista Obrero Español -PSOE- y al Partido Popular -PP-  debe partir de aquel hecho histórico, es decir de aquel golpe de Estado. Y entre aquellas razones cabe citar en primer lugar la manipulación, de la que como muestra vale la del propio golpe de Estado, porque su casta ejecutora, la militar, lo consideró una guerra civil y como tal, las restantes castas lo jalearon y encubrieron.

No obstante, que la respuesta armada de una amplia mayoría social contra los ejecutores y cómplices de aquel golpe de Estado fuera considerada una guerra civil ofende al sentido común, por lo que, quizá, el actual relato fascista de aquellos hechos omite el golpe de Estado ejecutado por el Ejército y así, la guerra civil habría sido consecuencia de las “confrontaciones sociales” acaecidas durante la República. Pues bien, a pesar de que este relato rezuma incultura e ignorancia, lo sustenta el joven abogado que preside las Nuevas Generaciones -NNGG- del PP en Galicia, un tal Diego Gago Bugarín.

Y que tan ignorante personaje declarara también que “la dictadura posterior” a la guerra civil fue “una etapa muy negativa que se cerró en 1978” (2), debe considerarse su patético intento de desligarse de quienes son el referente ético de los dirigentes del PP y de sus votantes: Aquellos militares felones que, azuzados y costeados por quienes ostentaban el poder del dinero, ejecutaron el golpe de Estado contra la República española y así, a sangre y fuego, impusieron aquella dictadura militar de la que el citado vástago del fascismo español aparenta desentenderse afirmando “que se cerró en 1978”. Es obvio que entonces las castas metamorfosearon aquella dictadura militar hasta convertirla en la “democracia” conocida como “Régimen del 78”, para que sus dueños, es decir, quienes ostentaban el poder del dinero, siguieran asegurándose su insaciable enriquecimiento.

Los ascendientes de aquellos poderosos fueron los que azuzaron y costearon a su casta militar para que ejecutara aquel golpe de Estado contra la República y asegurarse así su insaciable enriquecimiento. Y quienes hoy en día ostentan el poder del dinero han dispuesto que sus castas política y mediática divulguen calumnias y falsedades contra los dirigentes de PODEMOS con objeto de impedir que la mayoría social, mediante su voto, los aúpe al gobierno nacional, no vaya a ser que desde éste puedan dificultar su insaciable enriquecimiento.
NOTAS



Trama: confabulación de las castas para preservar.

DdA, XIV/3490

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