miércoles, 7 de septiembre de 2016

LA AMBICIÓN ATÓMICA DEL ÚLTIMO FRANQUISMO


Félix Población

En 1980, a petición de Manuel Sacristán, el historiador Luis Castro Berrojo (Soria, 1952), escribió un artículo para la revista Mientras tanto sobre los afanes de los últimos gobiernos de la dictadura franquista por el armamento nuclear. De ese artículo, con la documentación y actualización acumulada después, arrancó el libro La bomba española. La energía nuclear en la Transición, sobre el que versa la entrevista que Enric Llopis le hace al autor en el último número de El viejo topo correspondiente al mes de septiembre. 

Bien está que Luis Castro haga memoria de aquella ambición atómica del último franquismo, ambición que no fue vista con buenos ojos por los Estados Unidos, preocupados porque España empezara a diversificar sus suministros de armamento y equipo nuclear, erosionando con ello la dependencia casi total que mantenía con Washington. De ahí que con Nixon primero y Ford después, EE. UU. aumentara su vigilancia y presión para teledirigir la Transición española de modo favorable a los intereses de aquel país. Fue así como se consiguió elaborar un régimen “amigo” y formalmente democrático, pero con las mismas estructuras económicas. 

Junto a esa interesante interviú, el número 344 de la revista se abre con un lúcido artículo de Samir Amin sobre El Brexit y la implosión de la Unión Europea. ¿Prefigura la salida del Reino Unido esa implosión? Según el reputado economista egipcio, todo hace pensar que Europa, dirigida por Alemania en su propio beneficio, permanece extraviada en su laberinto, incapaz de reformarse desde dentro. La demandas de devolución de grados de soberanía crecen por parte de los Estados miembros, pero hay que preguntarse ¿qué clase de soberanía y con qué objetivos? Para el autor, el proyecto europeo se basa en una negación absoluta de la democracia, entendida como el ejercicio de elección entre proyectos sociales alternativos.

Joan Botella, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona, habla con Salvador López Arnal sobre federalismo. Botella ha sido nombrado recientemente presidente de Federalistes d’Esquerres, una asociación independiente que pretende rescatar en Cataluña un ideario que las izquierdas nunca deberían haber abandonado y sólo de boquilla mantienen. Estiman el entrevistado que todo el edificio constitucional español está en crisis y requiere una reconstrucción.

A la poesía crítica dedica El viejo topo un pequeño dossier, que lleva una excelente introducción de David Becerra, y que a partir de los poetas de La otra sentimentalidad y la llamada Poesía de la experiencia, analiza la Poesía de la conciencia crítica, de la que se nos ofrece una selección de poemas de Antonio Orihuela, Ángeles Mora, Enrique Falcón, Isabel Pérez Montalbán, Matías Escalera, Marta Sanz y Jorge Riechmann.

Higino Polo firma un artículo sobre la reciente Cumbre de la OTAN en Varsovia, en la que se ha hecho oficial el nuevo rumbo decidido por alianza militar occidental, embebida en una carrera indisimulada que tiene como horizonte las fronteras de Rusia y que se enmarca en el nuevo diseño de la política exterior norteamericana. La OTAN apuesta decididamente por el rearme y aumentará este año su gasto militar en 8.000 millones de dólares, llegando así a los 270.000 millones. Para Polo, la cita de Varsovia augura peligrosos tiempos nuevos. USA añora la débil Rusia de Yeltsin y no puede encajar que ya no está en condiciones de dictar su política a Moscú ni a Pekín. Por eso se lanza a una oscura travesía con ojos y manos militares.

Es de destacar también la entrevista que Miguel Riera, director de El topo, le hace a Joaquín Miras a propósito de su último libro, Praxis política y estado republicano, donde se desarrolla una dura crítica al llamado republicanismo liberal y se sale al paso de una serie de tópicos que han venido siendo admitidos por las izquierdas contemporáneas.



DdA, XIII/3357

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