jueves, 11 de junio de 2015

ANTONIO ARAMAYONA, DETENIDO POR ACOSO Y CALUMNIAS AL DELEGADO DEL GOBIERNO EN ARAGÓN

Ocho días después de iniciar su protesta ante el portal de la vivienda del delegado del Gobierno en Aragón por lo política de recortes en los derechos y libertades del ejecutivo de Mariano Rajoy, el profesor jubilado Antonio Aramayona ha sido detenido, acusado de acoso y calumnias. Aramayona había hecho lo propio durante casi dos años ante el portal de la vivienda de la consejera de Educación del gobierno regional en pro de una educación pública y laica. Tal como escribe él mismo, una vez hecha su declaración ante la Brigada de Información de la Jefatura Central de Policía, el profesor ha quedado en libertad, con la obligación de comparecer ante el juez siempre que se le requiera:
 
Antonio Aramayona
 
Mi nieto Daniel salta de su cuna, cruza el pasillo y se tumba a mi lado. Entonces me da un abracito y me dice con su lengua de trapo:

“Rara es la institución que no implica control. Cualquier institución, por el mismo hecho de existir, tiende a controlar el comportamiento humano estableciendo pautas definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada. En el caso de que alguien ose salirse de esas pautas, recibirá la correspondiente sanción.

Un mecanismo de sanción es un intento de tener bajo control también al disidente. De hecho, que algo  se ha “institucionalizado” equivale a decir que ya ha sido sometido al control social. A medida que una institución no es capaz de ejercer debidamente ese control, se añaden mecanismos de control adicionales.

El problema surge en primer lugar si hay sujetos que no están dispuestos al acatamiento de una institución o a su función primigenia por la que fue establecida. Entonces se recrudecen las sanciones. Las instituciones deben imponer autoridad sobre el individuo, independientemente de si para este carece de significado una institución. La institución prevalece sin discusión frente al individuo. Desde el poder se quiere que el comportamiento de cada ciudadan@ sea lo más previsible posible, lo que equivale a afirmar que tal comportamiento está cabalmente controlado.
Cuanto más débil y carente de razones es una institución, más fuerte será la sanción y con más frecuencia empleará como única razón la razón de la fuerza”.

¿Algo más, Daniel? –le pregunto.

- Solo una pregunta más, abuelo, y me vuelvo a la cuna: ¿por qué hay ser, y no más bien nada?

Al poco de llegar al portal un agente de la policía me ha comunicado que debo prestar declaración en la Jefatura Central de la Policía. A las 13,15 horas, acompañado y asistido por la letrada Lourdes Barón, miembro de la Asociación Libre de Abogad@s de Zaragoza (ALAZ), que ya me defendió brillante y eficientemente en el juicio del año pasado, se ha efectuado en la Brigada  de Información la correspondiente Acta de Declaración, cuyo contenido, según la policía, forma parte del secreto del sumario. Yo he declarado en calidad de detenido, acusado de Acoso y Calumnias. Sin embargo, en lugar de visibilizar en la calle Coso la detención, han aconsejado que acudiese en taxi a la jefatura de Policía, pero siempre en calidad de detenido. Posteriormente, la Brigada Científica de la Policía ha llevado a cabo una minuciosa ficha de mis características anatómicas generales y especiales,  huellas, etc. A las 15 horas he salido a la calle, libre, con la obligación de comparecer ante el juez siempre que se me requiera. (Me he sentido algo decepcionado porque nadie ha caído en la cuenta allí de mi asombroso parecido con Humphrey Bogart).
El comportamiento de los/las policías ha sido excelente. 

DdA, XII/3026

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