domingo, 30 de noviembre de 2014

DE LAS PREPOSICIONES Y EL CAMINO DEL CONTENTO

Carlos Prieto

Los cuarentones, chicos a los que impartías lecciones cuando el cuarentón eras tú, me han llevado ayer a usar “indebidamente” en sentido estricto una preposición. En comentario a uno de mis blog, respondía a Luis Batalla que yo había aprendido DE ellos. Batalla y Benedet me reprenden por ello, por exagerado. Me he ido a su generación y no me desdigo. De hecho, esta madrugada solicité de Eraña –otro de aquellos- amistad en FB. Reconozco no recordar cómo se llamaba Flappy, aparte de cómo lo he mentado ahora.
De vosotros, DE, aprendí que merecía la pena dedicaros tiempo y no pensar en la función docente en términos de negocio. Y porque eso me enseñasteis, la mayoría de mis amistades FB tienen los veinte y pico de años. Si ellos me consideran estimable es porque yo vi pagada mi dedicación con vosotros. DE vosotros aprendí aquella incipiente tecnología fílmica que supuso el video, dejando atrás el super-8. Yo sabía lo que era un primer plano, un plano americano, un barrido, un travelling… y lo que me habían enseñado de “ver cine”. De mi padre sí aprendí a hacer fotos desde su concepción hasta que salía de la misteriosa cámara oscura. Así que DE y CON me enseñasteis la mesa de mezclas y el montaje, el paso del guion a la filmación. Yo solo tuve que poner a vuestro alcance los medios y DE vosotros aprender a usar.
POR vosotros, los que debíais aprender conmigo, me sumergí en nuevos conocimientos. Recordaréis mis inicios en micología, mis progresos, y reconozco he llegado a saber como para dar alguna clase en el Jovellanos años más tarde.
PARA vosotros me intrinqué en el mundo de los estudios de retórica, porque me pareció que no podía enseñar nada más importante que a “leer y comprender” y a saber redactar lo que se quiere decir. Y en eso me servirá de testigo Roberto Carlos.
Reconozco pues que no me sirve una sola preposición, que DESDE vosotros mantengo jovial el espíritu como dice César (con quien me apetece mucho –cualquier día me llego a Santander- aprender DE cocina lo que practico a diario). Y no entreveo hoy –si volviera a resetear- mejor vocación que la de antropólogo.
A todos vosotros y vosotras, que me habéis conocido docente, os doy mil gracias POR enseñarme el camino del contento. Y me comprometo a pensar más en las preposiciones. 

DdA, XI/2857

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