viernes, 23 de diciembre de 2011

EL PESO DE AZAÑA Y EL DE ISABEL II EN EL CONGRESO


Félix Población

Muy tarde, a finales de la última legislatura, el Congreso de los Diputados rindió a Manuel Azaña Díaz, ultimo presidente de la segunda República, el homenaje que se le debía al más relevante orador y parlamentario del siglo XX en España, condición que ahora se echa especialmente de menos ante tantísimo diputado malhablante, con Rajoy a la cabeza.

Recuerdo que entonces se hicieron varios comentarios con motivo de la ubicación de la estatua de don Manuel en el palacio de la carrera de San Jerónimo. Gaspar Llamazares aludió a un retraso de más de treinta años, desde que se reinstauró la democracia en nuestro país, y el presidente del Congreso, José Bono, al peso de la obra del escultor Evaristo Belloti en comparación con el de la estatua de Isabel II que se encuentra en la misma sala.

También hubo quien planteó a Llamazares la posibilidad de que, por aquello del cambio de gobierno que en esa fechas se preveía, el busto de Azaña, situado junto a la gran escultura de la reina, pudiera sufrir un cambio de ubicación. El excelente diputado de Izquierda Unida se mostró convencido de que nadie tendría esa tentación, pues sería contraria a la opinión de la mayoría de los ciudadanos.

Han transcurrido apenas unos días desde la sesión de investidura del nuevo presidente del Gobierno y sólo unas semanas desde la colocación de la escultura de don Manuel en el llamado Vestíbulo de Isabel II. Acaba de cumplirse lo que Llamazares no preveía. La Mesa del Congreso, en la que el partido Popular es mayoría, ha decidido -sin consultar a nadie- que el último presidente de la segunda república española no puede compartir el mismo lugar de honor que la Reina de los Tristes Destinos. Por eso se ha relegado el busto a un lugar menos noble del Parlamento, situado en la segunda ampliación del edificio.

Cuando la obra del escultor Belloti, labrada en piedra noble, se colocó en donde hasta ahora estaba, se llegó a considerar si su peso y el de la peana que soporta el busto sería excesivo para la estructura de la planta, dado el que ya soportaba ésta con la escultura de Isabel II, de mayores dimensiones. Fue entonces cuando Bono dijo que si el vestíbulo soportaba a la reina, también tendría que aguantar a Azaña.

Pero está visto que para el Partido Popular merece más consideración la soberna de la Corte de los Milagros (léase a Ramón del Valle Inclán) que quien presidió la segunda república, único antecedente democrático de la etapa política que actualmente vivimos y periodo histórico reconocido como edad de plata de la cultura española.

+@Este es un país de chorizos. (Julio Anguita).


1 comentario:

Anónimo dijo...

Esto no es un gobierno. Es un golpe de estado.

Arabiyo

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