Año V - Nº 1.340 / 14VII09

PUNTOS DE PÁGINA

LA PUERTA DEL PARAISO



Poco antes de morir, Dalila Mimouni tuvo tiempo de elegir un nombre para su hijo. El bebé se llamaría Rayan, que significa ‘la puerta del paraíso’. El nombre no le trajo suerte, no esquivó la maldición familiar. El padre de Dalila, Driss Mimouni, fue el primero en soñar con un futuro digno, más allá de Marruecos. Murió en el tajo, en un accidente laboral en Tarragona, hace cinco años. Su muerte no salió en los periódicos. Nadie se acordaría de él de no ser por su hija, Dalila, que logró el triste honor de ser la primera víctima de la gripe A en España, después de que las urgencias de la Comunidad de Madrid despreciasen sus síntomas por tres veces. El tercer Mimouni, Rayan, el bebé de Dalila, completa el drama. Murió a los doce días de vida porque una enfermera de la sobrecargada y precarizada plantilla del Hospital Gregorio Marañón de Madrid le inyectó en vena leche para prematuros.Tanto la dirección del hospital como la Consejería de Sanidad de Madrid hablan de un “error humano”. El diagnóstico es a la vez incompleto y redundante: los errores son siempre humanos y aquí falta el plural. Hay más de un humano responsable: aquellos que han recortado la sanidad madrileña hasta permitir que, en una Unidad de Cuidados Intensivos, la mitad del personal sea eventual y una enfermera, como la que erró, se pueda quedar sin supervisión en su primer día en la UCI. Driss, Dalila, Rayan. Padre, hija, nieto. El paraíso español, esa quimera, ya se ha cobrado la vida de tres Mimouni sin que ninguno llegase a traspasar esa puerta entre el primer y el tercer mundo; esa muralla que siempre separa el cielo del infierno aunque se hayan cruzado las fronteras.

Nacho Escolar, 13VII09


NEOGOLPISMO


Así llegamos al primer golpe de Estado exitoso en Centroamérica en el siglo XXI: el 28 de junio fue derrocado el presidente de Honduras, Manuel Zelaya. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, asumió como mandatario de facto. Los militares irrumpieron en la residencia oficial de Zelaya, lo detuvieron y lo trasladaron a Costa Rica. Los golpistas de la poderosa coalición cívico-militar aprendieron las lecciones de Venezuela y Haití: preservando el funcionamiento del Legislativo y del Judicial, expulsaron del país al mandatario constitucional. Sin embargo, en esta oportunidad el rechazo y repudio general fueron elocuentes. Todo el hemisferio, sus organizaciones políticas, las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, ONG de derechos humanos y gobiernos de diversa orientación ideológica se manifestaron masiva y unánimemente contra el golpe de Estado. La coincidencia de voces fuertemente críticas es muy alentadora. Sin embargo, si el golpe resulta victorioso –y esto significa que Zelaya no es restituido siquiera temporalmente en la presidencia– entonces la tentación del neogolpismo regional crecerá. Los golpistas entonces habrán aprendido una nueva lección: deponer y ejecutar el mandatario en el gobierno, simular que la crisis era de tal envergadura que no había otra opción que remover al Ejecutivo, mantener formalmente las instituciones y esperar hasta que las políticas antigolpe de la comunidad internacional resulten improductivas. El caso de Honduras es muy trascendental: el futuro de la democracia en América latina está en juego. Y eso lo saben todos, en Washington, en Caracas y en Buenos Aires.

Juan Gabriel Toklatian, Página/12, 13VII09
CADA EDAD TIENE SU BARAJA: SEPAMOS JUGAR LAS CARTAS



Alguna gente madura, tal vez la más lúcida, suele pensar con acierto que lo mejor que tiene la juventud es que ya pasó. Fue una época breve y radiante, romántica y vigorosa, pero también llena de luchas, temores, dudas, celos y rivalidad. Alrededor de los 50 años, en cualquier biografía llega un momento en que el caballo de fuego que uno llevaba dentro comienza a perder la ansiedad en el galope y aun sin abandonar la curiosidad ante la vida siente que hay que tomarse las cosas con más calma. A qué viene tanta prisa, se dice a sí mismo una mañana. De pronto uno se da cuenta de que no tiene que correr detrás del autobús ni necesita presentarse ya a ningún examen ni le inquietan las modas ni se ve obligado a cambiar de costumbres y cada día le importa menos lo que piensen de él los demás. No ha dimitido de ninguna idea ni ha cambiado de bando. Le siguen cabreando los mismos políticos, las mismas injusticias, los mismos fanáticos, los mismos idiotas, pero no está dispuesto a que ninguno de ellos le estropee una buena digestión. Si uno es viejo lo peor es comportarse como un joven. Cada edad tiene su baraja con placeres que pueden ser tan intensos como uno quiera, si sabe jugar las cartas. Peor que querer ser joven a toda costa es tener ya ideas de carcamal con apenas 30 años. Gente joven envejecida la vemos y oímos todos los días en las tertulias de la radio y de la televisión. Del primer caso lo salva a uno el sentido del ridículo; en el segundo no hay cura posible porque es cuestión de carencia de minerales. El hecho de que uno con el tiempo alcance cierta serenidad y contemple las cosas con una sabia perspectiva no impide blasfemar si llega el caso. Marco Aurelio debe darle la mano a Epicuro y la resignación no tiene por qué dejar de ser creativa. Lo que ibas a ser de mayor ya lo eres y lo que no ibas a ser ya no lo fuiste. Adiós a la juventud. Se acabaron las luchas, los nervios y las dudas por la identidad. Para una persona madura hoy es el futuro que tanto temía. Ya ves, no ha pasado nada. No ha caído la bomba atómica, has salido bien de una grave enfermedad, al final la crisis económica se ha superado y tus hijos son más altos y más listos. Encima el sol sale todas las mañanas y tú estás vivo. Hay que brindar.


Manuel Vicent, El País, 12VII09
LOS QUE DISFRUTAN DEL DESARROLLO Y SUS VÍCTIMAS



El impacto perverso de la crisis sobre los países de bajos ingresos se presenta aterrador. Se estima que, mientras dure la crisis, más de 100 millones de personas caerán cada año en extrema pobreza y se perderán cada mes un millón de puestos de trabajo. Esta situación hizo que el Presidente de la ONU, Miguel d’Escoto Brokmann, imbuido de alto sentido humanitario y ético, convocase una reunión de alto nivel que reuniese a los 192 representantes de los pueblos para discutir conjuntamente la crisis y buscar soluciones incluyentes. Acaba de tener lugar, del 24-26 de junio, en los espacios de la ONU. Todos hablaron. Era impactante oír el clamor que venía de las entrañas de la humanidad: los ricos lamentando los billones de pérdidas en sus negocios y los pobres denunciando el aumento de la miseria de su pueblo. Muchas voces sonaron claras: no bastan los controles y regulaciones que acaban beneficiando a los que provocaron la crisis. Es urgente un nuevo paradigma que redefina la relación con la naturaleza, con sus recursos escasos, el propósito del crecimiento y el tipo de civilización planetaria que queremos. Es importante elaborar una Declaración del Bien Común de la Humanidad y de la Tierra que oriente ética y espiritualmente el sentido de la vida en este pequeño planeta. Tras un intenso trabajo, previamente llevado a cabo por una comisión de expertos presidida por el premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz y con las colaboraciones venidas de cuatro mesas redondas y de la Asamblea General, se concertó un detallado documento que alcanzó el consenso de los 192 representantes. El peligro colectivo facilitó la convergencia colectiva, una rareza en la historia de la ONU.

Leonardo Boff, Koinonía, 10VII09


POESÍA NECESARIA

Al vino


Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna

y bebe pensando en que mañana

quizá la luna te busque inútilmente.

Omar Khayyam

Oda al Aire

Oda al Aire

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
¡cuidado!,
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
Tú eres lo único que tienen,
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes
sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando por las ventanas,
silbando juntos,
silbando
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua,
la tierra, el hombre,
y para todos
será, como tú eres.
Por eso, ahora,
¡cuidado!
Y ven conmigo
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
donde esté floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos,
el aire
de mañana.

(Oda al aire), Pablo Neruda

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domingo 15 de enero de 2006

El pique de Vargas Llosa con Evo Morales

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Félix Población

Acabo de leer, con la atención debida a sus méritos literarios, que siempre celebraré, el artículo de don Mario Vargas Llosa en El País de hoy sobre el reciente viaje del presidente electo de Bolivia don Evo Morales por diversos países de varios continentes.

Sospechaba, por el tinte que corresponde a quien desde la izquierda se escudó de sus compromisos para resentirse de ojeriza hacia su mocedad transgresora, que el discurso de don Mario no iba a favorecer precisamente al dirigente indígena. No esperaba, sin embargo, y dado que el señor Morales no ha tomado aún ni una sola decisión gubernativa -más que nada porque todavía no ha llegado a asumir oficialmente la presidencia boliviana-, que el celebérrimo escritor hispano-peruano hiciera uso de tan grueso y desproporcionado calibre para sus críticas.

Aparte de encadenar una serie de tópicos sobre la izquierda progresoide y vana, más devota de los tópicos de vestuario que de las ideas, y de sembrar al respecto una serie de gracietas baladíes acerca de la chompa de Morales que tanto parece haber sublevado a los de su reata, don Mario se permite una serie de lucubraciones sobre el nacional-indigenismo en el que cree ver encarnadas o encarnables las sombras de los más aciagos caudillismos populistas de Iberoamérica.

En ese kit amenazante están instalados don Hugo Chávez, el señor Morales y la familia Humala, uno de cuyos miembros aspira a la presidencia del Perú. A los tres les afecta además, según el señor Vargas Llosa, una especie de aura de respetabilidad y protagonismo, bendecida y ensalzada, en razón a su raza históricamente postergada, por cierto sector irresponsable de la izquierda.

Sobre lo asaz relativo de esa pureza étnica se extiende don Mario en los siguientes párrafos, dispuesto a demostrarnos, por ejemplo, que además de no ser un auténtico aymara don Evo Morales, su astuta modestia y sus estudiadas y sabias ambigüedades lo caracterizan como emblemático criollo latinoamericano, vivo como una ardilla, trepador y latero, y con una vasta experiencia de manipulador de hombres y mujeres, adquirida en su larga trayectoria de dirigente cocalero y miembro de la aristocracia sindical.

Ante tamaño y gratuito alarde de animadversión personal, en los prolegómenos de una acción de gobierno totalmente pendiente de ejecutoria, cabe preguntarse qué mosca le ha picado a don Mario ante la apabullante y democrática victoria del señor Morales. ¿No tiene don Mario nada más que objetar a ese triunfo que esa arbitraria andanada de improperios?

Hasta hoy consideraba al señor Vargas Llosa, además de como un relevante escritor, como intelectual sagaz y sabio en la defensa de unas ideas que generalmente no comparto. A partir de ahora, la mosca de la inquina que a él mismo le ha picado para formular esas consideraciones sobre quien cuenta con el respaldo mayoritario de la ciudadanía boliviana sobrevolará para siempre sus puntos de vista. Desde la acomodaticia y muelle gloria del poder y la vanidad ¿cómo creer en otra modestia que no sea astuta y en otros méritos que no sean los de un emblemático criollo, vivo como una ardilla, trepador y latero?

Lo de menos es que lo haya elegido un pueblo sumido en el analfabetismo y la miseria y que ese pueblo tenga ganas de ganar con su voz y su voto lo que don Mario sí pudo tener en su Perú natal: despensa, sanidad y cultura. No joda don Mario esa esperanza, previa al menos a las más que arduas dificultades de la gobernación, tan urgido de pique y de tan mala y enconada manera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Será que los años hacen de Vargas un tipo cada vez más sincero con sus fobias.

Anónimo dijo...

Todo lo que diga Vargas me lo paso por su tren de vida. ¿Cómo se puede juzgar asñi, desde la prepotencia del confort, el dinero y la vanidad a quienes representan la voz de un pueblo explotado por los poderosos? Mierda para Vargas.

Elisa dijo...

¿Le queda literatura a Vargas Llosa? Si no le queda ni sus ambiciones políticas han sufrido en el pasado una decepción, mejor que dejen descansar las palabras porque las que tiene le ofenden a él mismo.

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