Félix Población
Desde el primer momento me sorprendió e incluso me defraudó el pacto suscrito entre Gabriel Rufián e Irene Montero, convencido de que quien salía beneficiado del mismo sería el mediático portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso durante esta legislatura. Ahora, escuchando a Enric Juliana, me confirmo en mis apreciaciones. Rufián ha hecho de modo convincente su trabajo para reforzar a su partido en Cataluña, sin que de su buen y teatral quehacer se vaya a beneficiar nadie más. Incluyo en esa capacidad actoral del diputado por Esquerra la inmediata petición pública de perdón que éste formuló por no haber logrado la unidad de la izquierda y que probablemente también tenga su efecto positivo en las urnas catalanas. Irene Montero, en cambio, teniendo a los medios en contra -según es norma-, va a quedar como la responsable de que Podemos no esté en el ridículo Frente Amplio, de cuya angostura son responsables los tres partidos que lo integran, con la agravante, además, de que el pacto previo con Rufián no le será rentable electoralmente al partido morado. Pesan para ello, sobre todo en el electorado no catalán, el independentismo de Esquerra y su cuota de responsabilidad en el ridículo procés junto a partidos catalanistas que ahora Rufián califica con razón de extrema derecha. Creo que Gabriel Rufián ha estado acertado pidiendo perdón por algo que posiblemente se temía y que a la postre va a beneficiar a sus partido. Pienso que también Podemos debería hacer lo propio por la unidad no lograda. De hecho, toda esa izquierda desunida debería estar pidiendo perdón por su fracaso antes del que posiblemente les deparará las urnas. Sobre todo porque, otra vez en la Puerta del Sol como en el 15-M, una acampada de jóvenes -en este caso en contra de los rentistas especuladores- se seguirá sintiendo huérfana de una representación política sólida en el Congreso que luche por sus reivindicaciones*.
*Cuando hay fame y no hay panchón, todos riñen y todos tienen razón. Abuela Elvira.
DdA, XXII/6499

2 comentarios:
Como ya comenté tantas veces, el tema viene de lejos... La fragmentación irreconciliable de la izquierda del PSOE empezó siendo ideológica (más o menos, porque incluso dentro de cada corriente ideológica había opciones irreconciliables) y acabó siendo personalista y estratégica (es decri, ligada a posibles liderazgos, a mantener puestos que permitan seguir viviendo de la política, a cutas de poder autonómico o local...)... En fin, poder y dinero, los clásicos móviles de cualquier homicidio. El tercero es el amor, pero me temo que de eso hay poco. En cualquier caso, ante el homicidio de la esperanza en el que están incurriendo (y, muy probablemente, de cualquier atisbo de estado del binestar futuro) no vale con pedir perdón: hará falta que muchos de los responsables de esta ceremonia de la confusión sean expulsados de la vida pública y de cualquier pretensión de representar a nadie. El cainitismo ideológico (por muy discutibles que fuesen sus argumentos) todavía tenía un pasar, pero el cainitismo oersonanista no debiera ser tolerado en ningún momento por la izquierda (sea esto ya lo que sea)... Al final, sólo el PSOE y el Frente Amplio han hecho un ejercicio estratégico, al menos, para, con las matemáticas en las manos, tratar de recuperar la mayoría en el Senado (que podría, al menos, frenar las tentaciones de regresión constitucional y demolición de derechos sociales).
Esquerra ha hecho bien los deberes en su propio beneficio. El llamado Frente Amplio ha ido a remolque de quienes desde el primer momento no querían pactar. Podemos tiene otra estrategia, que al menos yo no comprendo. Las primarias han sido una pantomima que han usado como excusa para no pactar. 24.000 participantes y una sola candidata. No quiero decir lo que pienso. No obstante, me quedo con lo que me dijo Cayo Lara hace ya diez u once años, cuando IU estaba en torno al 15% y subiendo en las encuesta. Mi paisano no será profeta, pero hizo pleno con lo que está ocurriendo.
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