Félix Población
Dejando a un lado la situación por la que pasa aquella república, buena para los medios conservadores y nefasta para los progresistas, la presencia y manifestaciones del presidente argentino ayer en Madrid deberían avergonzar a la ciudadanía de su país, incluso a la que tuvo el error de votar por ese individuo. No voy a transcribir aquí los insultos al presidente del Gobierno proferidos nuevamente por Milei en esta segunda visita a nuestro país, pero sí creo que a cualquier persona con un mínimo sentido cívico debería hacerle reparar en las consecuencias que tendría para España el éxito electoral de partidos que, como el de Isabel Díaz Ayuso y el de Santiago Abascal, han seguido el ejemplo del presidente argentino a la hora de agraviar de palabra a Pedro Sánchez. Aunque tanto el líder del Partido Popular como el líder de Vox han preferido eludir cualquier imagen acompañando a Javier Milei durante su visita a Madrid, bastó el histriónico abrazo del inquilino de la Casa Rosada a la presidenta de la Comunidad de Madrid para saber a lo que juega el presidente argentino viniendo a España durante la precampaña electoral: la ultraderecha internacional a las órdenes de Trump tiene mucho interés en acabar con lo que representa Pedro Sánchez en Europa o Lula da Silva en Brasil (incluso "echar a patadas", dijo Milei ayer en un foro económico en el Casino de Madrid al que asistió sin vergüenza el presidente del Senado). El presidente del Gobierno español aprovechó la inverecundia de Milei para llamarse zurdo a mucha honra y darle la bienvenida a toda fachada en la sede del PSOE. En un país con más cultura democrática que el nuestro, la actitud desfachatada del presidente argentino y la reacción de Sánchez deberían beneficiar a este en las urnas, pero estamos en España y en España la oposición y sus medios afines también han sido reiteradamente indecentes agraviando "patrióticamente" al presidente del Gobierno. Forma parte de su tradición cuando no es "su" presidente. El efusivo abrazo entre los dos personajes de la imagen debería abochornar a una ciudadanía mínimamente cívica y consciente de que en derechos y libertades nunca debe haber vuelta atrás. La violencia política de los insultos de Milei contra Pedro Sánchez únicamente puede merecer repulsa. Que en lugar de eso reciba abrazos da idea de lo que nos espera si las urnas benefician a los abrazadores.
DdA, XXII/6503


3 comentarios:
En realidad Milei (como Trump, Isabel Díaz Ayuso -con MAR soplándole al oído- y tantos otros) aplican sistemáticamente, mientras hablan de libertad (de los fuertes para hacer lo que les da la gana con los débiles), las 10 estrategias de la manipulación mediática masiva que el francés Sylvain Timsit describió en 2002 (que fueran mencionadas posteriormente por Noam Chomsky, al que es frecuente que se le atribuyan). Con ello ponía de relieve las herramientas psicosociales que permiten tener distraída a la gente de lo realmente importante (sin ahorrarse exabruptos), difuminando los verdaderos problemas que padece la población mediante la manipulación de la opinión pública con la ayuda de los medios de comunicación, consiguiendo una sociedad más sumisa y mucho menos crítica.
Históricamente los medios de comunicación han demostrado ser una vía tremendamente eficiente para moldear la opinión pública. Gracias a ellos se han creado o destruido movimientos sociales, se han ocultado crisis financieras, estimulado corrientes ideológicas, e incluso son "productores de la realidad" a través de los relatos hegemónicos que acaban configurando el imaginario colectivo.
Esas diez estrategias de manipulación recogidas por Sylvain Timsit son:
1. La estrategia de la distracción
Elemento principal del control social que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica de la inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es también esencial para evitar que el interés público en el conocimiento esencial en otras áreas como la ciencia, la economía, la psicología, etc. el objetivo es tratar de mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivado por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, sin tiempo para pensar…
2. Crear problemas y después solucionarlos
Este método también se llama “problema-reacción-solución”. Se crea un problema o una ‘situación’ que pretende causar cierta reacción en el público, pero en realidad lo que se busca es que la masa acepte las medidas a tomar. Por ejemplo: se permite que se desarrolle o se intensifique la violencia urbana, o se organizan atentados, con el fin de que el público sea el demandante final de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. Otro ejemplo sería: crear una crisis económica para que se acepte como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de ciertos servicios públicos.
3. La estrategia gradual
Se trata de lograr la aceptación de una medida inaceptable, aplicándola de forma gradual, lentamente, incluso durante años. Esa es la forma en que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas como el neoliberalismo, fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: haciendo privatizaciones, incrementando la precariedad, el desempleo masivo, el control salarial, no garantizan un ingreso decente, etc. Todos estos cambios habrían llevado a una revolución si se hubiesen aplicado de golpe.
4. La estrategia de diferir
Otra forma de aceptar una decisión impopular es presentarla como “dolorosa pero necesaria”, obteniendo la aceptación pública en el momento, con la promesa de aplicarla en un futuro. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no debe hacerse inmediatamente. Luego, porque el público tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo a la masa acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como si fuera un niño
La mayor parte de la publicidad dirigida al gran público se realiza utilizando un discurso, argumentos, personajes y entonaciones algo infantiles, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o poco conocimiento. Cuanto más se intenta engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Al parecer cuando alguien se dirige a una persona como tuviera 12 años o menos, es más fácil sugestionarla, ya que se tiende a obtener una respuesta o reacción también desprovista de sentido crítico como una persona de 12 años.
6. Utilizar el aspecto emocional antes que la reflexión
Utilizar el lado más emocional de las personas es una técnica clásica para detener el análisis racional de una situación, así como su sentido crítico. Por otra parte, la utilización de un registro emocional permite acceder más fácilmente al inconsciente para implantar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Se trata de lograr que el gran público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control (recortes en educación, recortes en profesorado, en becas, masters carísimos, carreras imposibles casi para una gran población, subidas de IVA cultural como si de un artículo de lujo se tratara… y muchas cosas más).
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover la creencia de que está bien y está de moda ser una persona vulgar, inculta, poco intelectual o correcta… no hay más que ver qué espacios televisivos se convierten en líderes de audiencia como Gran hermano, supervivientes, el fútbol que le da mil vueltas a cualquier otra programación.
9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, debido sobre todo a su falta de inteligencia, sus pobres capacidades, o su falta de esfuerzo. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se culpa y se auto desvalida, lo que desemboca en un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución…
10. Conocer a los individuos mejor que ellos mismos
A lo largo de los últimos años, los avances de la ciencia han sido tan acelerados que han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, las neurociencias y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el “sistema” ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
¿A que suenan en los discursos políticos que caracterizan la conversación pública impuesta (con más o menos violencia) desde hace tiempo?
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