José Ignacio Fernández del Castro
«Me di la vuelta en la cama y vi que la casera había echado tres cartas por debajo de la puerta. El único correo que había recibido en las semanas anteriores habían sido facturas de teléfono y electricidad. La misteriosa tercera carta me hizo salir de la cama.
Como era de esperar, una de las cartas era de Consoldated Edison, la compañía eléctrica. La segunda venía del Departamento de Justicia, y me informaba de que yo, Robert Capa, exciudadano húngaro y actualmente sin nacionalidad definida, pasaba a ser considerado por la presente un potencial enemigo extranjero, y como tal debía hacer entrega de mis cámaras, objetivos y armas de fuego, además de solicitar un permiso especial si quería alejarme a más de quince millas de Nueva York. La tercera carta era del redactor jefe de la revista Collier’s. Me decía que Collier’s, después de haber valorado mi portfolio fotográfico durante dos meses, había llegado a la repentina conclusión de que yo era un gran fotógrafo, que estaría encantado de encargarme un proyecto especial, que me habían reservado una plaza en un barco que salía hacia Inglaterra en cuarenta y ocho horas y que adjuntaba un cheque de 1 500 dólares como anticipo.» Endre Ernö Friedmann, conocido como
Robert CAPA, de Magnum Photos (Budapest, Hungría, 22 de octubre de 1913 -
Thai Binh Vietnam, 25 de mayo de 1954): Slightly Out of Focus
–Ligeramente desenfocado- (1947).
En ocasiones la vida nos da sorpresas agradables (aunque puedan ser de acceso problemático) cuando más ahogados nos sentimos... Por ejemplo, como aquí y ahora pasa lo que todos sabemos y nadie parece tener mucho interés en solucionar, ocupamos nuestros afanes en comentar la predicción maya sobre el fin del mundo, el cambio de ciclo cósmico, los eclipses de sol que se arrejuntan en poco más de un año, o lo que sea que debiera haber ocurrido, ocurre o ocurrirá en este tiempo en ese universo lejano de nuestro hogares (y hasta respetables baluartes del avance científico-tecnológico occidental, como la NASA, acaban “aclarando científicamente” la total falta de credibilidad de la profecía maya, de la teoría terraplanista, de cualquier mal agüero apocalíptico o lo que fuera).
¿No suponen una amenaza más drástica (y cierta) para nuestro mundo la sucesión de crisis/estafas que las prácticas fraudulentas de la nueva economía financiera globalizada, el imperio global de los nuevos tecnotiranos, esa corrupción que tan convenientemente “engrasa el sistema político” para garantizar el buen servicio de los testaferros del poder real o cuanto nuestras desmesuras consumistas provocan?. ¿No exige con urgencia la actual falta de horizontes de vida de una ciudadanía precarizada y sometida, sin esperanza siquiera de que un cambio radical de ciclo en la manera de enfocar los asuntos económicos y la organización de nuestras sociedades pueda hacer nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país, nuestro mundo un poco más inclusivo y habitable?.
Pero los amos del cotarro siguen siendo los mismos (aunque las fuentes concretas de su poder económico puedan ser otras) y mantienen a sus testaferros de la casta política en sus puestos, así que prefieren que sus voceros mediáticos, aparte de extender la buena nueva neoliberal para que aceptemos como natural y necesaria la demolición de lo público o el aumento de las desigüaldades, hablen de cuestiones más exóticas, nos entretengan con otras cosas.
Así, la única sorpresa agradable que cabrá esperar será la recepción individual (si podemos tener siquiera una casera personal que tenga la amabilidad de hacernos llegar los avisos), en medio del aluvión de facturas impagadas, de algún sustancioso cheque capaz de sacarnos momentáneamente del apuro. Porque, ante todo, hay que evitar que, en lo colectivo, nuestras sorpresas agradables vayan más allá de los beneplácitos y sonrisas cómplices porque, después de todo, ni el mundo se ha acabado ni el ciclo cósmico (sea esto lo que fuere) parece que vaya a sufrir un cambio repentino... ¡No vaya a ser que, en una de éstas, pasemos de la charla de café para arreglar ociosamente al mundo a la unión rebelde para intentar transformarlo!... Y hacer que la jaula se vuelva pájaro.
DdA, XXII/6487

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