Ana Cardo
Debería avergonzar a los líderes políticos occidentales que después de casi tres años de masacre en la Franja de Gaza, con más de 1.300 palestinos asesinados por el Estado de Israel bajo un falso alto el fuego que sólo arroja víctimas mortales palestinas, un sólo líder político como Jean-Luc Mélenchon, candidato por Francia Insumisa a las elecciones que tendrán lugar en este país el año que viene, además de expresar su solidaridad con el pueblo palestino, haya pedido la libertad del doctor Hussam Abu Safiya, pediatra y director del hospital Kamal Adwan. Se trata, en palabras del líder político de la izquierda francesa, de un médico que honra su profesión y a la humanidad. Permanece detenido sin cargos ni juicio desde hace más de año y medio, sin que hayan cesado desde entonces los llamamientos internacionales de colegas y asociaciones de derechos humanos para que sea liberado y protegido. Ejercer la medicina no es un delito. Los médicos, máxime un pediatra en un territorio arrasado que viene soportando un genocidio en el que se ha asesinado a varias decenas de miles de menores -con miles también de mutilados-, pertenecen a los hospitales, no a las celdas en las que el doctor Abu Safiya permanece ignominiosamente encarcelado.
DdA, XXII/6458

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