Gustavo Petro
He estado en una iglesia de Cali en la misa fúnebre de las hermanas Sofía e Isabel Saavedra y su padre y madre muertos en el terremoto en un edificio.
Era una familia progresista y me invitó el tío de la sobreviviente.
En Cali, el primero en reaccionar fue la juventud de los barrios populares; les agradezco con todo el corazón haber salvado tantas vidas de todas las condiciones económicas.
Allí en Cali se vive un poderoso proceso de solidaridad humana y clases medias y pobres se juntan para honrar a sus muertos y salvar personas.
Las juventudes populares de Cali y los primeros rescatistas mexicanos lograron como topos penetrar entre las vigas desplomadas y encontrar generalmente cadáveres.
Una niña aún podía hablar por su teléfono en un edificio, y los jóvenes topos hicieron todo lo posible por llegar a ella a riesgo de su propia vida, pero no lo lograron.
Creo que si hay héroes a esta hora, esos son los y las jóvenes de los barrios populares de Cali
Nos han enseñado la organización y la solidaridad sin exclusión alguna. La unidad salvará a Colombia.
Toda Cali se ha volcado a la solidaridad y la ayuda común. Fuerza, Cali
Le agradezco al obispo Luis Fernando Rodríguez sus palabras de fuerza a la comunidad y al padre Ramón.
Ahora hice una reunión con amigos de la familia que fueron antiguos militantes de la idea del cambio desde los años 70 y pude expresar algunas ideas de la estrategia a seguir ante lo que se nos avecina.
Es mi primer viaje en avión comercial desde hace mucho. Fui bien recibido por los pasajeros y la fuerza trabajadora del aeropuerto me abrazó y me dio fuerza. No se pueden publicar las fotos.
DdA, XXII/6343
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